Blog masónico de Ricardo E. Polo


viernes, 12 de marzo de 2010

"Historia general de la Francmasonería Progresista Universal, su Filosofìa",


"Historia general de la Francmasonería Progresista Universal, su Filosofìa", es un importantre documento redactado por el I:. y P:. H:. Dr. Ramón Espadas Aguilar, pensador, estudioso, investigador y esencialmente un ilustre masón mexicano, que ha tenido la valentía de condensar el pensamiento e historia de la francmasonería, respecto de los hechos que conformaron la denominada "Masonería Moderna y Especulativa". Todo masón que tenga conciencia de su "iniciación" y el significado trascendente de haber recibido "La Luz", no puede menos que enterarse de lo expuesto por este ilustre masón.

Las Pirámides y el Templo de Salomón -


Trazado de divulgación, con datos recopilados por el V:. H:. Ricardo E. Polo : .

Sin pretender que el contenido de este trazado constituya una versión aceptada, no podemos menos que interesarnos sobre los aspectos relacionados con las medidas astronómicas, piramidales y hasta las de los signos zodiacales, que se suman al misterio de la construcción del Templo de Salomón, por el no menos enigmático Hiram Abif e Hiram, el rey de Tiro.

Según la leyenda, cuando Salomón comenzó la edificación del Templo, halló la medida con la que debía construirlo, y se dice que colocando el nombre de Jehová en la boca o abertura del hoyo que se hizo al principiar los cimientos; y también se menciona, que colocando este nombre en el "agujero del tapón de un tonel." Esto, lo sostiene la tradición Cabalística, cuya referencia podemos hallarla en el Succoth, que así lo refiere.


Hoy sabemos que la abertura redonda y el agujero del tapón eran círculo.


Porque era costumbre de los israelitas convertir las medidas circulares y esféricas en sus equivalencias, en medidas cuadradas y cúbicas. Y tal como lo sostienen analistas del tema, “cosa que demostrará que éste, o uno de los valores del nombre Jehová, era el del diámetro del círculo; el cual significa especialmente la unidad de medida de la línea recta, o de la superficie cuadrada, o también del cubo sólido, que tienen un valor puramente circular”.


Tal es la definición de la idea arquitectónica de construcción, que suponemos establecida por la tradición, y trasmitida en tal forma en el Succoth.

El siguiente orden permite determinar las constancias de la descripción de las medidas del templo:


1 Proceden del Libro de los Reyes.

2 Provienen de la descripción del Tabernáculo; por la razón de que era perfecto en todas sus proporciones y Salomón no podía hacer otra cosa sino reproducirlo, pues de otra manera él podría haber variado el estilo de arquitectura.

3 Tomado del Libro de las Crónicas, aunque no del todo auténtico, por ser más bien el targo, o paráfrasis de los Reyes; y además,

4 de Josephus.

Detalles de la Descripción

Sabemos que la entrada del Templo daba frente al Oriente. Y el Santo de los Santos se hallaba en el extremo Occidental. Podemos hallar esta referencia o descripción del plano fundamental en el Libro No. 1 de los Reyes 6, donde se menciona concisa, llana y específicamente. Además, sabemos que este plano fundamental posee tres partes separadas que son:


1 El recinto, "Bayith."

2 El Templo, o bóveda descubierta del firmamento que se halla delante o dando frente a la entrada del recinto, "Hecal."

3 El pórtico en el frente, o entrada del templo, "Olaum."

Mencionemos que el versículo 2, dice: "Y el templo que construyó el Rey Salomón para el Señor (Jehová), cuya longitud era de 60 codos, anchura del mismo 20, y de altura 30 codos." Luego, el versículo 3, dice: "Y el pórtico delante de la entrada o puerta del templo del recinto era de 20 codos y era la longitud del frente o anchura del recinto (o entrada) y 10 codos era la anchura de la puerta." Finalmente, el Versículo 17, sostiene que: "El recinto tenía 40 codos, es decir, hua, el templo, en su frente (o entrada.)"

Así podemos deducir que el recinto, bayith, tenía 60 codos; el Templo, hecal, 40 codos; y la longitud del pórtico, olaum, 20 codos, comunicados en la misma longitud entre sí, porque el plano fundamental se compone de un total de 120 codos.

No cabe duda que esto significa que proporciona o comprende, dentro del recinto, el espacio o longitud del tabernáculo y patio interior, que miden, en conjunto, 100 codos. Con relación al Pórtico, Olano, ubicado en el frente del Templo, el versículo 4, del capítulo 3, del Libro II de las Crónicas, se refiere a ello de esta manera: "Y el pórtico que se hallaba en el frente, su longitud era de acuerdo (o conforme a) con el ancho del recinto, y la altura era de ciento veinte (120) codos, superficie que cubrió él con oro puro."

El Santo de los Santos, ya sabemos que forrado de oro, se encontraba al final o extremo de la longitud de 120 codos. También la base del Pórtico, que forma aquí el principio de la altura de 120 codos, tenía idénticas dimensiones que la longitud y la mitad del ancho del sitio sagrado, estaba también forrado de oro, quedando demostrada la relación que estos recintos (forrados con oro) tenían con la distancia de los 120 codos.

Acudiendo a la cuarta refencia, sabemos que según Josephus, sobre el recinto había un edificio levantado, que era de la misma altura (30x2=60) que duplicada, resuelve un total de 120 pies de altura.

Hecai, que así se denominaba la parte que separaba al templo y que lo distinguía del recinto, bayith, no se especifica con claridad por los cabalistas. Sin embargo, se menciona simplemente que la entrada del recinto al abrirse, permitía comunicarse con la parte del Templo, y a su vez, la entrada de la parte de Templo permitía comunicarse con la del Pórtico.

Tal vez haya sido un patio intermediario idéntico al patio de 60 codos que se hallaba frente a la estructura del tabernáculo, no habiendo diferencia en la suma de las longitudes, que en todo caso eran, 40+60=100 codos, constituyendo el patio, en el primer caso, de 40 codos y en el segundo, de 60 codos de largo.

Aquí podemos formularnos una interesante pregunta. ¿Era el Templo por igual, un patio que daba vista a la bóveda descubierta de los cielos, y circundado por otros recintos? ¿Y en tal caso, qué se hizo del altar de incienso? ¿Y de la de la mesa para el pan de proposición? ¿Y del candil de oro? Suponemos que estos objetos fueron ubicados en el sitio más santo, delante del velo, tal como existen en el tabernáculo.

Deducimos entonces que la única modificación del arreglo realizado con posterioridad, supone haber sido sencillamente la colocación del vaso de bronce que se ubica en el ángulo nordeste del recinto del Templo. Que como ya sabemos, constituye la parte del patio ubicado frente al Tabernáculo. Este se hallaba bajo techo o sea el gran altar de bronce, que se ubica delante del recinto, en la parte interior del Templo.

Tal cosa es mencionada en el Libro II de los Reyes 16, 14, y luego se repite en el Libro I de los Reyes 8, 64. Y es natural, porque no podría ubicarse dentro del recinto, ya que no existía lugar en su derredor. El hecho de que se hallara éste delante del recinto, quiere decir que la distancia que hay entre el recinto y el pórtico, se considera como parte del templo. En el Libro No. I de los Reyes 6, existe constancia de que había dos columnas, Jachin, de la que sostiene Josephus, que se hallaba en el costado Sur, y Boaz, que se encontraba en el lado Norte de la entrada del pórtico. Cada una de ellas media 18 codos de altura, su espesor de 12 codos y en conjunto 36 codos de 1/10 de 360°.

El Santo de los Santos

Este consistía en un cubo de 20x20x20 codos, hallándose ubicado en el extremo occidental del templo, bayith. Constituye un hecho significativo, digno de específicos estudios, mencionar que cinco colores mezclados entre si, eran los que lo adornaban. Asimismo, el Santo de los Santos se hallaba construido en color blanco, (el color del éter), según lo consigna Josephus. También sostuvo que se hallaba cubierto de cedro rojo y forrado con oro amarillo.

Digno de mencionarse por sus implicancias esotéricas, Josephus indica que en su interior no penetraba la luz, hallándose en completa oscuridad. Dice también que era el lugar más conveniente para el Arca de la alianza (unificación de los dos principios opuestos.)

El significado de los mencionados colores típicos, se supone que significan: el rojo, la tierra; el de oro, el del sol en general, el sol deslumbrante del verano, contrastando con el del sol bronceado del invierno; el blanco, color de la plata o el plateado de la luna y el negro, el de la noche, de las profundidades, del nadir.

Los colores
Podemos deducir de tales interpretaciones sobre la relación del Templo con los colores, que parecen indicar las medidas del tiempo y del orbe; el lugar donde se encuentran esas medidas terrestres, o donde se originan; o tal como se encuentran en las profundidades o el centro de una masa informe, como si en la oscuridad pudiésemos hallar un punto de apoyo o el principio de la construcción, pero como si colocásemos una pirámide en la esfera.

Respecto a su volumen cúbico, el Santo de los Santos se dividía por la colocación de los querubines. Aunque pareciera no existir significado especial para esta palabra, adaptada para un lugar semejante. Determinarla como, Hombre, ángel, querubín, no son realmente convenientes para lo que el término pretenden significar generalmente, aunque tal vez sean las más aptas según la costumbre.

Los Querubines

Querubín es una palabra que deriva de Carab, cuyo significado es mas o menos prensil, coger o asir con fuerza, o entre las garras; como sustantivo significa un ave feroz (un grifo o águila), teniendo en cuenta su condición de aprisionar o tomar alguna cosa entre sus garras. En idioma inglés, es la palabra cangrejo, animal que agarra con sus tenazas circulares; también la palabra prender, cuyo significado podemos trasladarlo a tomar algo con los dedos.

Curiosamente, podemos observar los signos del Zodíaco correspondientes a Junio y a Octubre, donde los vemos semejantes uno de ellos al escorpión, y el otro idéntico al cangrejo. Y como sumatoria de tales coincidencias, constituye un hecho cierto el que en el zodíaco, ambos signos corresponden con similitud a lo explicado, ya que se extienden abarcando los dos cubos que representan el cuadrante del año entre cáncer y escorpión, exactamente en la forma en que los querubines cubren y protegen la alianza o unión de las dos mitades del arca.

Querubín es una palabra utilizada para referirse al Jardín del Edén, sitio que ampara la senda que conduce al árbol de la vida, ubicado en el centro del espacio, lugar de la alianza o de la unidad. También y con ese sentido, podemos pensarlo como los ganchos que impiden el abrir el sistro.

Otra interpretación de la palabra podemos dársela teniendo en cuenta que mide la mitad del espacio que comprende el arca de la alianza; y el mismo uso se le da, porque mide la mitad del espacio mayor de 10 codos. Pero según refieren los cabalistas, el verdadero valor de ella esta dado en su valor numérico, que es Caph=20, Resh=200, Beth=2, o el total de 222.


La Cámara del Rey en la Pirámide

Interpretándolo como cubo de 20, el Santo de los Santos era exactamente 1/4 del cubo formando el espacio en el que se encuentra la Cámara del rey dentro de la pirámide. También se interpreta como el cubo completo de la longitud de la Cámara del rey.

Por ser emblemáticamente curiosa esta situación, mencionar este detalle nuevamente, se justifica plenamente, pues sobre este aspecto se hace referencia en todas partes

El cubo, unidad absoluta primitiva, fue empleado por contener todo el material y toda la vida dentro de sí mismo. Esta medida constituyó el elemento positivo y negativo, o el macho-hembra. Por eso, en oportunidad de la desintegración del uno en el dos, fueron separados siendo sus existencias opuestas, símil al macho y la hembra, pues cada una de ellas debía ser uno perfecto, también en su construcción especial.

Así para formar el uno perfecto, el cual combinará tales relaciones opuestas, debían utilizarse juntos, requiriendo esto exactamente ocho de los cubos menores, viz, 4 machos y 4 hembras, unidos para formar el número superior.

El cubo mayor de tal unión, es el espacio donde se halla la cámara del rey y la cámara del rey, por su longitud de 20 codos, era la octava parte del cubo completo, y de él mismo, era, respecto de su longitud, un oblongo de dos cubos, o, en sí mismo el macho-hembra.

La división establecida por ambos querubines que la separan en dos mitades, poseen la particularidad de contener, aproximadamente, las proporciones de la cámara del rey. Sin embargo el Arca, aunque similar a un diminuto sólido rectangular u oblongo, (ubicada en el Santo de los Santos), con relación al cofre que se encuentra en la cámara del rey, era proporcionadamente diferentemente, por indicar una diferencia de uso en la medida.

Y es dable afirmar que en cuanto a los colores, el blanco, el rojo, así como el negro, respecto de todos los colores que existen en el Templo, corresponden con idéntica semejanza a los de la pirámide, con excepción del color de oro. (Es dable pensar que posiblemente esa excepción, no haya sido notada en los días de su uso práctico.)

Según fuera consignado en un tratado sobre este aspecto de las similitudes del uso de medidas entre el Templo y las Pirámides, cabe mencionar que el Arca, era de 2 1/2 codos de longitud, o sean 51.53 pulgadas, o, numéricamente, el área del círculo inscrito en el cuadrado de 6561.

Tal altura agregada a su anchura es igual a 3 codos, o sea 5.153 pies; mostrando una cosa tan ingeniosa, que podía reducirse de nuevo a los elementos y a todas las dimensiones del templo de donde procedía y esto no podía verificarse por la posibilidad, sino por la intervención de dos clases de dimensiones, siendo estas, respectivamente, el pie y la pulgada Inglesa.

El uso de los Querubines no cabe duda que parece confirmar la misma identidad de relaciones del templo con las de la pirámide. Los Querubines tenían 10 codos de altura y por su intermedio quedaba señalada la división del Santo de los Santos, en medidas de 10 codos.

Desarrollándose algunos cálculos sobre la pirámide, podemos establecer que: 5153x8=41224 pulgadas, es la circunferencia de la base de la pirámide colocada en la esfera; 5153x2=20612; 17.16555 pies, o sean 10 codos.

Además, 17.17666x4 dividido por 3 elevado a la segunda potencia, =3053 pies, o sean 36643.55 pulgadas, es decir, la circunferencia de la base de la pirámide; ya que el % de esta circunferencia es equivalente a 381.7037-l-pies, o, sean 222.-222-I-codos.

Podemos comprender así que con el uso del valor de los 10 codos se desarrolla la 1/2 de la base lateral de la Gran Pirámide en la medida de 222 codos. Notemos también que en la disposición del Santo de los Santos, el Arca contiene las dimensiones originales, hallándose colocada en un espacio de 10 codos. La medida de 10 codos en la división, podemos verificarla por el uso de la palabra hebrea querub, cuyo valor numérico es 222.

Sostienen los Cabalistas que la significación relacionada con estas cifras de 444.444, es suma importancia y profunda utilidad, por constituir la longitud de los lados de la pirámide en su base.

Tengamos en cuenta que los cuatro lados de la pirámide hacen un total de 1777.777 codos. Resultando entonces que se construyese según los elementos de Parker, que son, 20612x 4 a la 2 sobre 3 a la 2= 36643+ o sea el valor que corresponde a la circunferencia, y 6,561 x 42=11664, el valor del diámetro. o sea la altura.

La base de la fundación de la pirámide

Ha quedado establecido que 11664 dividido entre 6,561= 1777.77; o numéricamente, corresponde a este mismo valor piramidal de la base. Tal resultado es posible obtenerlo con el factor empleado, que es común en ambas cantidades.

Queda así establecida la demostración que comprende los factores del pie cuadrado inglés, supuesto que 16x9=144. Por lo tanto, el empleo inverso de esta misma, o sea 16 dividido por 9=1777.777-[-, demuestra que estos números factores, por medio de una aplicación diferente, fueron la base de la fundación de la pirámide y de las obras o construcciones de los templos.

No cabe duda que con el conocimiento de tales medidas, era posible comprender las escalas de dimensiones y su empleo, tal como se ha aplicado a los elementos geométricos. Por lo demás todos los sistemas de medida –Hindú, Egipcio, Hebreo y Británico—al estar relacionados entre sí, constituyen en realidad un solo sistema.

Asombrémonos diciendo que al igual que en el Santo de los Santos, se hallaban dentro del templo, así como en su Arca, y además, tenemos señales absolutas del empleo de las medidas piramidales, solo que bajo otra designación de arquitectura. ¿De no haber sido mediante un empleo similar y coincidente de medidas, podría acaso existir semejante coincidencia de dimensiones?

El Arca

Según la tradición bíblica, el Arca era el sitio donde se hallaba Jehová, circunstancia que EL mismo determina y especificándolo mediante la unión de los cubos del Arca, protegidos por los querubines y en medio de los cuales se encontraba.

¿Cuáles la significación numérica que esencialmente podría tener? ¿Cuál es la razón por la que concordaba con aquellas propiedades que determinan las dimensiones?

La respuesta podemos asirla en que se trataba de la unidad perfecta, o 1--0, es decir, la rectitud, única de la denominación del círculo perfecto, O--viz., 20612 reducido de una manera uniforme y por escala, hasta su más ínfima dimensión, imposible de percibir por la mirada, ni concebirse por los sentidos, y que sin embargo, es perfecta.

Los hechos cabalísticos relacionados con la descripción del Templo

Perfectamente manifiestos, eran los rasgos distintivos, específicamente astronómicos que se observan en el Templo. Su entrada se hallaba orientada hacia el Sol naciente, o equinoccio vernal. En el occidente en el interior del edificio, se hallaba el Santo de los Santos con dirección al sol poniente, o equinoccio otoñal. Dando frente a los cuatro vientos, o sean N., E., S., se hallaba el magnífico cuadrangular. La fuente de oro ostentaba en sus bordes un buey, el Querubín, o sea el hombre, y el león.

Tres de las Estaciones de la naturaleza se hallaban simbolizadas por el león, que era el signo del verano; el hombre el del invierno y el buey de la primavera. La cuarta estación, que se omitía, era simbolizada por el signo del otoño o Daniel, considerada como el gusano destructor que todo lo devora, y lo que jamás perece, es decir, el escorpión.

El escorpión posee un sin igual paralelo arquitectónico. Recordemos que Nork menciona en un relato, que el templo de Nuestra Señora (Notre Dame) que se levanta en París, fue en tiempos remotos un templo a la diosa Isis, o el signo Virgo. En aquel templo, según refiere el autor, se hallaba esculpido el zodíaco con sus signos; que el signo de Virgo (lsis) se omitía, debido a que todo el templo estaba dedicado a ella.

Significativamente existe similitud respecto del Templo. Tengamos en cuenta que la consagración de todo el culto religiosos de los israelitas, se hallaba determinada en el signo Daniel, o Escorpión, porque allí es el sitio al que se alude, cuando dice: "He esperado tu salvación, ¡Oh! Señor (Jehovah.)"

Cabe mencionar que los dos cuadros de zodíaco que representan los dos cuartos, o cuadrantes, del año, son considerados el uno dominado por Leo, (el león), próximo al solsticio del verano, y después descendiendo hacia el occidente, alcanzando el segundo cuadrante, se extiende hacia el solsticio de invierno, ya dominado por Daniel, el escorpión, que continúa a la entrada.

Según lo mencionan los cabalistas, ese cuadro superior, o cubo, “resplandece cual si fuese de oro, es el principio generador, y el de color negro, las entrañas, o la parte bronceada. Ahora podrá verse que Salomón, hijo de David, de la tribu de Judá, cuyo signo era el león, hizo todo de oro. Sólo que Hiram construyó el vaso de oro y toda la obra de bronce".

Pero, he aquí un interesante interrogante: ¿Quién fué Hiram, el hijo de la viuda, mujer de negra u obscurecida estirpe, de la tribu de Daniel, cuyo signo era el Escorpión? Hoy sabemos que él construyó la obra correspondiente a su parte del zodíaco, es decir, el lugar del Tifón, del invierno, de la oscuridad, de la mujer, etc. Y por ello se representa aquí la mitad occidental, y las estaciones de verano e invierno de la esfera celeste, en forma de cuadrados o cubos.

Al principio del Capítulo 6to. del Libro de los Reyes N° I, se dice algo muy singular en lo que allí se refiere: el texto señala que "Lo cual aconteció, en el año cuatrocientos ochenta después de que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón en el pueblo de Israel, en el mes Zif, que es el segundo mes, cuando él dio principio a la construcción de la casa del Señor, (Jehová)” Porque la fecha cronológica que allí se indica ha sido una gran contrariedad y un obstáculo para los comentadores ya que se considera como una fecha tomada equivocadamente.

Pero he aquí que posteriores estudios y deducciones realizadas con amplitud de criterio y curiosidad histórico-bíblica, hacen pensar que se trata de una determinación bastante perfecta, del significado de la estructura que se determinó edificar, suponiendo que 480 + 4 + 2=486, cantidad que en pies, tal como resulta de 6561x16-9=11664 pulgadas, “que era la altura de la gran pirámide, o determinación de ésta con relación al sol, de cuyas obras interiores se copió tal como existían dentro del templo, que es la forma en que se haya indicado."

jueves, 11 de marzo de 2010

Opiniones masónicas: LA OPINION Y LA PALABRA

por el V.´. H.´. Ricardo E. Polo : .


Esta nota fue publicada en las Listas masónicas de la Web en agosto del 2004.. Entendemos que la realidad nos da pábulo a publicarla, como un testimonio de que la realidad supera, muchas veces, tanto a la ficción como a las premoniciones.

Hemos leído con satisfacción, pero también con preocupación, la carta del Gran Maestro de la Masonería Chilena, Marino Pizarro Pizarro, dirigida al Cardenal Obispo de Santiago, Carlos Oviedo Cavada, que fuera publicada por la revista Símbolo en su edición número 64.

Toda ella resume el contenido conceptual y espiritual de la Masonería, su laicismo, y su compromiso ético-moral con la sociedad toda.

Se advierte una meridiana claridad en lo que expresa respecto de las causas y los efectos de una realidad, diríamos globalizada, que nos duele porque golpea duramente nuestras concepciones tradicionales, jurídicas, sociales y principistas.

No hemos de referirnos específica y detalladamente a su contenido, porque será de buen tino su búsqueda y lectura, con la sugerencia de prestarle la mayor atención al contenido y al continente.

Como el Gran Maestro de Chile ha sido explícito en su diagnóstico de la realidad que lo circunda, hemos creído practicable aderezar los conceptos vertidos y tal vez universalizarlos, pues como el camino que nos toca andar es de tan similares preocupaciones, es lícito contribuir exigiéndonos pequeños pronunciamientos que sumados, podrían contribuir a esclarecer más de una conciencia.

En especial, si de ella dependiere modificar los aspectos negativos de la realidad.

Deberíamos comenzar por determinar con exactitud que creen las gentes que es “el Estado” y qué inducen a pensar los que malinterpretan su significado.

Lo haremos con simplicidad. El Estado somos todos. Todo lo que es patrimonio de una Nación y cuya pertenencia no es propiedad privada (aunque ella sobreviva dentro de él), es El Estado, es decir, pertenece a todos y según el derecho a la pertenencia jurídica de la nacionalidad o a la residencia legal dentro de los límites geográficos o políticos establecidos.

Pero El Estado no es el Gobierno, por consiguiente ningún gobierno tiene derecho de propiedad sobre los bienes que pertenecen al Estado.

De manera que disponer de la propiedad del Estado por medio del derecho que les asiste a los gobernantes de representar a los ciudadanos, sin que estos específicamente lo resuelvan o determinen, constituye un hecho de extrema gravedad cuyas consecuencias solo son advertidas a largo plazo.

La democracia no es ni debe ser un término que confunda la “representación”, con la unilateralidad de las decisiones. La pluralidad política no avala las partidocracias.

La representación política del ciudadano cuando lo es a través de los partidos políticos, se asume en tanto la plataforma partidaria sea el resultado de los principios éticos-morales-jurídicos-económicos y políticos que, elegida mediante el voto por la ciudadanía, se cumpla inexorablemente al asumir los ciudadanos electos la representación. Y que, además, exprese taxativamente los Objetivos Políticos Nacionales, imprescindibles para la legitimidad de todo gobierno democrático. En síntesis, es el Contrato Social que deberá respetarse a rajatabla, por haber sido establecido por la libre voluntad de los electores.

Democracia no es el sinónimo de partidocracia. Y por ende, toda distorsión de la voluntad del ciudadano a manos de sus representantes no es democracia y menos aún si las decisiones que modifican la constitución del Estado, sus propiedades, su economía, su bienestar, lo sean por el incumplimiento de las plataformas o a manos de funcionarios no electos, es decir, los que carecen de representatividad dentro del Contrato Social.

Podemos decir, al respecto, por más grave aún, que las decisiones del gobernante, cuando son en última instancia, unilaterales, se legitiman en sí mismas por su potestad. Pero eso es una falsedad. Podrían serlo en las monarquías. No lo son en las democracias.

Pero si el ciudadano electo cede sus responsabilidades ante el funcionario designado, siempre será el responsable de los actos realizados por él.

De manera que la responsabilidad de los cambios y modificaciones de las políticas económicas que pudieren afectar el bienestar de los ciudadanos, siempre será de los “representantes” y no de sus funcionarios.

Sin embargo, toda decisión que cambie o modifique los factores económicos de una sociedad democrática, no puede ser tan solo la decisión piramidal del Poder del Gobernante, por más inspirado que sea el dirigente.

En la democracia, la que decide es la ciudadanía. Por consiguiente, la democracia indirecta, que se canaliza a través de los partidos políticos, no justifica en manera alguna ni social, ni política, ni jurídicamente, que los ciudadanos dedicados a la política se constituyan en “clase política”, por que de existir tal figura en la realidad, estaríamos practicando la partidocracia. No la democracia.

El ciudadano común cree que el Estado es el Gobierno. Por tanto, acepta sumiso los aciertos y desaciertas de tal confusión.

Es nuestro deber, entonces, señalar la inexactitud. Pues el ciudadano que comprenda tal diferencia, comprenderá hasta qué punto está comprometida su existencia como tal.

Advertimos cotidianamente la soberbia de los gobernantes en todas las latitudes. Injustificada en aquellas Naciones en las que se practica la “democracia”. Porque no constituye simplicidad alguna aceptar y creer que la “democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, pues eso es simplemente “la democracia”.

La generosidad con la que los déspotas y poderosos se han prodigado para sembrar la confusión en “los ciudadanos”, ha dado como resultado que exista un hilo sutil entre “ciudadano” y “vasallo”, al punto de que pareciera que no importa qué o cuál régimen gobierne, la última sea la verdadera condición del hombre a finales de este Siglo.

Para el vasallaje no son necesarias cadenas, ni sumisiones medievales.

Basta una decisión espuria del “representante”, a veces calificando su accionar de “liderazgo” o circunscribir al ciudadano a los límites de la tarjeta plástica o la dictadura de los bancos de datos, cuyo manejo no soporta controles, para ser sometidos al vasallaje.

Cuando las decisiones sobre el presente y futuro de la ciudadanía se circunscriben a los cenáculos del poder partidocrático, en realidad se advierte la existencia de una tiranía. Ningún hombre, sea quien sea en una democracia, tiene más poder que el que en él se ha delegado. Incluso en el Parlamento, donde con mayor énfasis los representantes deben actuar en defensa de sus representados.

No más. Porque deberíamos formular enunciaciones que el límite razonable de esta nota, no permite.

Pero si destacar, luego de lo expresado, que nos ha impactado un párrafo de la carta del Gran Maestro Marino Pizarro Pizarro, cuando dice “En el orden cultural, la Francmasonería observa con honda preocupación el alejamiento del ser humano de sus raíces espirituales, que conmueve de manera sensible la sana convivencia. No escapa a la Francmasonería que las graves desigualdades sociales, la pobreza, la marginalidad, la desintegración familiar, la intolerancia, el fanatismo, entre otros factores, son campos de cultivo para la desesperanza que se apodera de vastos sectores de la población y conduce al abandono en su comportamiento de los más elementales valores éticos y morales”.

Precisamente. Porque todos los males que configuran la verdadera cara de la “globalización” que nos afecta, no la que pudiera beneficiarnos, ocurren como consecuencia de los cambios cuya transición no ha sido el resultado de pactos consensuales y decisorios con la ciudadanía.

Sin practicar la democracia, es lícito pensar que el resultado de los fenómenos sociales señalados comienza, precisamente, al no comprenderse la diferencia que existe entre Estado y Gobierno. Sumando la diferencia conceptual entre democracia y partidocracia.

Oportuna como pocas, la carta del Gran Maestro de Chile es una pieza trascendente para comprender el pensamiento que representa, y además como un diagnostico preocupante de los males que pueden concurrir cuando se obra sin otro propósito que lo rentable.

Si el individualismo es trascendente en mérito a la naturaleza de la individualidad, lo es precisamente, por la Trascendencia.

Pero equívoca exaltación, si es fuese solo un ismo.

Nosotros, a  nuestra vez, decimos:

Por estos tiempos en que la Naturaleza pareciera abatirse con todo rigor por sobre las inequidades de los Hombres, la sumatoria de avasallamientos a las Constituciones, las Leyes y al ciudadano que no ve posibilidades de movilidad social, ni futuro para él o sus hijos, cabe mencionar que en los estamentos del Poder debiera existir cierta inteligencia que les indique los peligros de la indignaciòn pública...

Si bien los "recurrentes" golpes de Estado se han sucedido y desestabilizado las posibilidades de la democracia, hoy resulta imposible pensar en ellos. Pero el grave peligro para las democrcias (y en ellas las partidocracias) no son los de posibles golpes de Estado, sino las insurreciones motorizadas o espontáneas que procuren revertir los gravìsimos errores del "individualismo" polìtico y las partidocracias alienadas y exultantes que han aparecido como un fenòmeno social del siglo XXI.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Nociones sobre la francmasonería Progresista Universal (Primitiva) - Síntesis sobre la Francmasonería Progresista Universal en Europa.



Este trabajo del V:. H:. Ricardo E. Polo : . es un importante aporte para un mayor y mejor conocimiento del decurso histórico de la Masonería. Su contenido puede ilustrar a los QQ:. HH:. masones y a quienes tienen interés en conocer el accionar de la Insitución más importante en la consolidación de la civilización humana, con datos de trascendencia y para muchos de gran relevancia por sus alcances.

El trabajo puede bajarselo de:


Esperamos que los lectores dejen sus opiniones e impresiones en este blog
 

domingo, 7 de marzo de 2010

Teoría acerca del origen de la Masonería. Su autor, el curador de la Biblioteca de la Gran Logia Unida de Inglaterra..



Por el R:. H:. John Hamill, Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076.


Prólogo

Desde hace 10 años, el Director de la Revista Hiram Abif, ha desarrollado una intensa actividad informativa, desentrañando cuestiones que, desde remotos tiempos, han sido polémicas dentro de la Masonería. Quienes estudian e investigan su contexto histórico, saben que los primeros grados de la Orden están concebidos como una escuela primaria, mediante la cual y con el método del «Simbolismo», se va concientizando al masón, a fin de que pueda ir comprendiendo el espíritu conceptual que irá constituyendo su personalidad institucional. Sin embargo, ocurre que por razones no bien explicadas, se ha creado una suerte de «mitología» que a la postre y por no suficientemente «aireada», se ha transformado en creencias cuasi dogmáticas, que nada tienen que ver con la realidad histórica. Uno de los mitos más arraigados es el de haber difundido que la pureza doctrinaria, se encuentra en la Gran Logia Unida de Inglaterra, a la que se concibe algo así como el «Vaticano» de la masonería. Por eso, editamos hoy esta versión histórica de la Orden, escrita nada menos que por el R:. H:. John Hamill, Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076. Suponemos que luego de la lectura del trabajo, los HH.. podrán consensuar lo expuesto por este R:. H:. británico y algunas teorías difundidas en nuestro entorno, porque el texto de lo que el R:. H:. John Hamill propone, es lo que nosotros aceptamos como válido dentro de las premisas que permanentemente sostenemos…
Vaya esta nota como un testimonio muy claro hacia aquellos que nos tiran piedras con sus hondas, nos ponen palos en la rueda y nos acusan de heterodoxos o enemigos de la “doctrina oficial”… No somos nosotos los que formulamos las siguientes consideraciones: es nada menos que el ex Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y sin que ella lo desmienta. Por eso es que nos enorgullecemos de “escarbar” hasta la médula del hueso, con el ánimo de iluminar los caminos que siguen nuestros QQ:. HH:. en su deseo de conocer La Verdad y no acometer el error de creer en alguna que dice ser ella…. R. E. P.

¿Cuándo, Por qué y Dónde se originó la Francmasonería?

Solamente existe una respuesta a estas tres preguntas: no lo sabemos. Y ello a pesar de todo el papel y la tinta que han corrido en aras de su estudio. De hecho estas cuestiones fundamentales han sido bastante oscurecidas por varios historia-dores Masónicos muy bien intencionados, pero muy mal informados.

Hace tan solo poco más de un siglo que los historiadores Masónicos británicos comenzaron a examinar con visión crítica la historia tradicional del Oficio(1), la cual había sido escrita por sus predecesores durante los 150 años anteriores. Al encontrar dicha «historia» poco satisfactoria, comenzaron a buscar evidencia documentada directa de la Masonería Operativa, anterior a la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Sus investigaciones y sus escritos no se detuvieron, sin embargo, la permanente aparición de obras pertenecientes a lo que podría denominarse la escuela de historiadores Masónicos mística o romántica (en el auténtico sentido de la palabra), generó aún mayor confusión.

Existen, por lo tanto, dos enfoques principales de la historia de la Francmasonería:

El enfoque auténtico o científico, el cual construye o desarrolla su teoría a partir de hechos verificables y documentación de origen comprobado, y el enfoque no auténtico en el cual se intenta colocar a la Francmasonería dentro del contexto de la tradición de los Misterios correlacionando las enseñanzas, la alegoría y el simbolismo del Oficio, con sus homólogos pertenecientes a las diversas tradiciones esotéricas. Para complicar aún más las cosas, existen opiniones divididas dentro de las dos escuelas principales que se acaban de señalar.


El Francmasón común deriva del propio ritual sus primeras nociones de la historia del Oficio. A medida que va progresando en su conocimiento de las ceremonias, aprende que durante la construcción del templo del Rey Salomón en Jerusalén, los constructores calificados (albañiles o masones), se dividían en dos clases: Aprendices y Compañeros. Todos trabajaban bajo las órdenes de tres Grandes Maestros (el Rey Salomón, Hiram -Rey de Tiro- e Hiram Abiff), los cuales compartían ciertos secretos, conocidos tan solo por ellos tres. Aprende, asimismo, que esos secretos fueron perdidos con el asesinato de Hiram Abiff -asesinato que se produjo debido a su negativa de divulgar los secretos- y que se adoptaron ciertos secretos en substitución de los primeros «hasta que el tiempo o las circunstancias restauren los secretos originales.»

Del ritual se deduce inmediatamente que la Francmasonería ya existía y estaba establecida en la época del Rey Salomón y que ha permanecido desde entonces como un sistema intacto. El candidato comprende pronto que el ritual no contiene una verdad histórica o literal, sino una alegoría dramática mediante la cual se transmiten los principios y axiomas fundamentales del Oficio.

La primera historia del Oficio apareció, con sanción oficial, como parte de las primeras Constituciones(2) compiladas y publicadas en nombre de la primera Gran Logia por el Reverendo Doctor James Anderson en 1723.

La obra de Anderson consiste principalmente en la historia legendaria del Oficio de los constructores, desde Adán, en el Jardín del Edén, hasta la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Anderson no efectúa distinción alguna entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa, con lo cual quedó implícito que la una era la continuación de la otra. Anderson ha sido criticado con frecuencia por su historia; pero esas críticas no son justas con él. Él no pretendía escribir una historia en el sentido en que la entendemos actualmente, sino que se proponía producir una apología que estableciera una honorable filiación para una institución relativamente nueva. Él ni siquiera afirmó haber escrito una obra original, sino que, como lo explicó en la segunda edición de las Constituciones (1738), simplemente resumió las antiguas Constituciones Góticas(3).

Fue de ellas que él retomó las tradiciones según las cuales las Logias de Francmasones habían existido desde tiempos antiguos; igualmente retomó de allí la idea de que varias personalidades bíblicas históricas, y otras puramente legendarias habían sido patrones, promotores o Grandes Maestros del Oficio así como de que un cierto príncipe Edwin había convocado una gran asamblea de Masones en York hacia el año 926 de la era cristiana(4). Durante dicha asamblea les habría otorgado una constitución y les habría ordenado reunirse trimestralmente para gobernar sus Logias. Se da la impresión de que la Gran Logia o Asamblea siguió existiendo en forma ininterrumpida desde esa fecha hasta 1717.

De no haber producido Anderson una versión revisada y considerablemente aumentada de su historia para la segunda edición de las Constituciones, la versión de 1723 hubiera sido aceptada por lo que en realidad era: una apología construida a partir de la leyenda, el folklore y la tradición.

En la edición de 1738, Anderson parece haberle dado, desafortunadamente, rienda suelta a su imaginación, pues construyó una detallada «historia» de la Masonería Inglesa desde la supuesta Asamblea de York, hasta la resurrección de la Gran Logia en 1717 y la continuó inclusive hasta 1738.
Para Anderson los términos Geometría, Arquitectura y Masonería eran sinónimos. Cualquier monarca inglés o personalidad histórica que de cualquier manera hubiera patrocinado arquitectos o Masones, fue ubicado en su lista, bien sea como un Gran Maestro o, por lo menos, como un Gran Vigilante de la Francmasonería. Con el fin de «comprobar» el antiguo e ininterrumpido linaje de la Institución, Anderson aseguró que la unión de las cuatro Logias de Londres para formar una Gran Logia en 1717, no había representado la creación de una nueva organización, sino que había sido la restauración(5) de una antigua organización que había caído en «descomposición», debido a la negligencia de su Gran Maestro Christopher Wren.

Se trata de una aseveración sorprendente, a favor de la cual no existe evidencia, especialmente por cuanto en la versión de 1723 no se menciona ninguna restauración y el nombre de Sir Christopher Wren tan solo figura en una nota al pie de página, como el Arquitecto del Teatro Sheldoniano de Oxford.
Curiosamente, Wren vivía aún cuando apareció la versión de 1723; pero ya había fallecido cuando Anderson emprendió sus revisiones, de modo que el interesado no tuvo oportunidad de objetar.


Debido a que la historia escrita por Anderson fue publicada con la sanción de la Gran Logia, se le atribuyó el carácter de historia sagrada, tanto más por cuanto su contenido no fue impugnado por quienes tomaron parte en los eventos de 1717. Su trabajo resultó de tan grande aceptación que continuó siendo publicado reiteradamente sin alteraciones, simplemente con actualizaciones, en todas las subsiguientes ediciones de las Constituciones de la Gran Logia hasta la última edición de 1784.

Fue plagiado, además, por los diversos editores de unos manualitos publicados en el siglo XVIII, los «Compañeros de Bolsillo de los Francmasones»(6) (Freemasons’ Pocket Companions), y formó la base de la sección histórica de las Ilustraciones acerca de la Masonería de William Preston hasta en la decimoséptima edición (póstuma) de 1861, editada por el Rev. Dr. George Oliver. Hubo planes para incorporarlo en las ediciones del Libro de las Constituciones de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fechadas en 1815, 1819 y 1827.

Se anunció, en ese entonces, que las porciones del libro publicadas constituían una segunda parte y que se publicaría en una primera parte la historia de la Francmasonería. Afortunadamente la primera parte en cuestión nunca se publicó. Con la exportación a América del Norte de las Constituciones de la Primera Gran Logia y las Ilustraciones de Preston y su traducción al Francés y al Alemán, la mala información de Anderson recibió una amplia divulgación y ejerció así un profundo efecto sobre la concepción que se tuvo acerca de la historia del Oficio, así como sobre la consiguiente actitud hacia el tema, actitud que subsistió hasta bien entrado el siglo XIX.

En verdad, la ausencia de una diferenciación por parte de Anderson entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa iba a marcar los enfoques de la historia del Oficio por espacio de muchas generaciones, y puede decirse que dio lugar al deseo de establecer un vínculo directo entre ambas, tan pronto como la escuela auténtica inició su aproximación crítica a la historia aceptada de la Orden.


Aunque la aproximación de los escritores de la escuela auténtica aparece como una investigación científica, los métodos empleados por ellos no serían aceptados actualmente como científicos.

A pesar de que ellos examinaron cuidadosamente y comprobaron el origen de cada fragmento de evidencia que apareció, y que sus áreas de investigación se limitaron a los registros y documentos arquitectónicos, de construcción y corporativos, de hecho su trabajo reviste la apariencia de una búsqueda de evidencia susceptible de encajar dentro de una teoría preconcebida.


Dispuestos a probar la filiación directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa a través de una fase transicional, ensamblaron fragmentos de información procedentes de varias partes de las islas británicas, fragmentos que parecían formar eslabones en su cadena de descendencia.


Al proceder de esa manera, con frecuencia sacaron la evidencia de su contexto y efectuaron suposiciones para las cuales existía apenas una tenue posibilidad de substanciación. En particular, asumieron la existencia de una uniformidad de condiciones y de actividades en Inglaterra, Irlanda y Escocia e ignoraron así las particulares circunstancias sociales, culturales, políticas, legales y religiosas que marcan diferencias cruciales entre estos países.

No tomaron en cuenta, por ejemplo, que hasta la Ley de Unión de 1707, Inglaterra y Escocia, aunque ligadas a través de la Corona desde 1603, eran países separados, que solamente compartían una frontera común y que los eventos ocurridos en un país, no tenían necesariamente un paralelismo en los países vecinos.
Sin embargo, su teoría era tan persuasiva, tan bien escrita y fue tan divulgada, que su interpretación acerca del desarrollo transicional de la Masonería Operativa a la Masonería Especulativa ha estado peligrosamente cerca de ser aceptada como un hecho incuestionable. Es necesario enfatizar nuevamente que se trata tan solo de una teoría.
En Escocia encontraron evidencia innegable de la existencia de Logias operativas de talladores de piedra. Dichas Logias se definían desde el punto de vista geográfico (territorial) y constituían unidades de control de la actividad operativa con el respaldo de leyes estatutarias. También obtuvieron evidencia indiscutible de que las Logias Operativas escocesas comenzaron a admitir, durante el siglo XVII, miembros no operativos en calidad de Masones aceptados o gentilhombres Masones (ac-cepted or gentlemen masons) y que a comienzos del siglo XVIII, en algunas Logias los Masones aceptados habían pasado a predominar.
Estas Logias, a su vez, se convirtieron en logias Especulativas, mientras que las otras mantuvieron su carácter puramente Operativo. Las Logias Especulativas eventualmente se unieron para formar la Gran Logia de Escocia en 1736.

Investigadores de la escuela auténtica también descubrieron referencias claras acerca del uso en esas Logias de una palabra Masónica(7) y de modos secretos de reconocimiento que le permitían a los Masones operativos de buena fe, obtener trabajo o sustento cuando viajaban al territorio de otra Logia. Al unir esos hechos los historiadores románticos parecían contar con pruebas de una transición gradual de la Masonería Operativa a la Especulativa.

La falla de su razonamiento consistía en suponer que al no ser operativos los Masones aceptados en las Logias operativas escocesas, entonces tenían que ser necesariamente especulativos, o que por lo menos debía existir una implica-ción acerca de la actividad especulativa de la Logia, derivada del hecho mismo de su aceptación.

Hasta la fecha no ha aparecido evidencia alguna que apoye dichos supuestos. De hecho la evidencia encontrada parecería señalar a los no operativos como simples miembros honorarios de las Logias, adoptados del mismo modo que hoy se adoptan prominentes personalidades como miembros honorarios de clubes, sociedades o instituciones con las cuales no tienen vínculos profe-sionales o vocacionales.
Cuando la escuela auténtica procedió a examinar los registros ingleses, sus investigadores no pudieron encontrar evidencia alguna de la existencia de Logias operativas. En tiempos medioevales la Logia de los operativos había consistido simplemente en una choza o depósito anexo al lugar de trabajo, en el cual guardaban las herramientas y tomaban descanso y refresco. Alrededor del año 1600 el sistema de guildas se encontraba prácticamente moribundo con la excepción de las Compañías de Caballerangos y Transportadores de Londres (London Livery Companies). Tampoco existía evidencia de una «palabra masónica» inglesa o de medios secretos de reconocimiento entre los opera-tivos ingleses.
Toda la evidencia hallada acerca de la Masonería no operativa -o de aceptación- tenía un contexto no operativo y entre los nombres encontrados y que podían ser verificados y cruzados con otra evidencia, muy pocos tenían siquiera la más tenue relación con la construcción o la arquitectura.
La Masonería de aceptación (existen aún dudas acerca de si la Masonería del siglo XVII puede denominarse especulativa), sencillamente parece haber surgido en Inglaterra como una organización nueva sin ninguna conexión previa con el oficio operativo. A pesar de esta carencia de pruebas la escuela auténtica ensambló conjuntamente los hallazgos hechos en Escocia e Inglaterra y construyó la teoría de la transición operativa-especulativa acerca de los orígenes de la Francmasonería (8), sin tener en cuenta las diferencias y discrepancias entre los dos conjuntos de evidencias.
Ante todo pasaron por alto, o ignoraron, el hecho de que la Masonería no operativa se estaba desarrollando en Inglaterra cuando las Logias operativas escocesas comenzaron a aceptar miembros no operativos. Si las Logias operativas escocesas constituyeron el medio de transición, ¿cómo podía existir ya en Inglaterra la Masonería puramente no operativa?
La búsqueda de un vínculo directo no se confinó a las Islas Británicas, ni al período de la denominada «Asamblea de York». Se hicieron intentos de encontrarle un parentesco clásico como descendiente de los Collegia Fabrorum romanos (las escuelas de constructores de la época), pues además la palabra «escuela» parecía llevar implícita la existencia de un culto filosófico o «mistérico» ligado a los constructores romanos. La leyenda de los Magistri Commacini (Maestros Comacinos), parecía brindarle un fundamento religioso al Oficio. Se afirmó que los hábiles y renombrados masones de la región del lago de Como, en el norte de Italia, poseían secretos tan recónditos suscep-tibles de ser comunicados a otros operativos, que fueron constituidos en una Orden mediante una bula papal (bula inexistente en la realidad). Se decía que habían recibido instrucciones de viajar por Europa para compartir sus habilidades y «misterios».
Es notoria la ausencia de evidencia acerca de su existencia real. Se revisaron diligentemente las tradiciones y registros de los Steinmetzen alemanes y del Compagnonnage francés en busca de rastros de algún elemento especulativo, mas no se encontró ninguna. La evidencia nos remite siempre de nuevo a la aparición de la Masonería no operativa en Inglaterra durante el siglo XVII.
La teoría de una filiación directa de la Masonería operativa sigue teniendo sus partidarios, especialmente el difunto y muy reverenciado Harry Carr; pero algunos investigadores actuales que trabajan en la tradición de la escuela auténtica están inclinándose por considerar la probabilidad de un vínculo indirecto con los operativos(9). En vez de buscar las pruebas de una filiación directa, están explorando la posibilidad de que los fundadores de la Masonería especulativa se hayan encubierto bajo la apariencia de una organización o guilda para desarrollar actividades e ideas que era imposible practicar o profesar abiertamente en la época.
El período en el cual se cree que evolucionó la Francmasonería -finales del siglo XVI y transcurso del siglo XVII- se caracterizó por la estrecha relación entre la política y la religión. Durante esos años las diferencias de opinión en estas materias podían dividir las familias y eventualmente conducir a guerras civiles. Particularmente en lo que concierne a la religión, existían sanciones legales contra aquellos que decidían no seguir los dictados del Estado. Surgen por sí mismas, en consecuencia, dos ideas posibles en relación con el origen de la Francmasonería durante ese período.
Primero, que los fundadores eran un grupo opuesto a la intolerancia política y religiosa del Estado, que deseaban reunir hombres de diferentes concepciones políticas y religiosas pero que compartieran un objetivo de mejoramiento social. Puesto que se encontraban en una situación en la cual dichas concepciones eran consideradas subversivas, se restringía absolutamente la discusión de estos asuntos con quienes no fuesen miembros. Estos rasgos parecen haber existido desde que se originó la Francmasonería.
Segundo, que los fundadores eran un grupo de religión cristiana no conformista, que se oponía a la dominación de la religión por parte del Estado. Dicho grupo no se proponía deponer la religión predominante, sino que deseaba promover la tolerancia y la creación de una sociedad en la cual los hombres fueran libres de seguir los dictados de su conciencia en materia religiosa.
Existe un objetivo común en ambos grupos: la promoción de la tolerancia y la consiguiente creación de una sociedad mejor. El uso de la alegoría era una técnica didáctica común en la época: ¿qué mejor alegoría para representar la creación de una sociedad superior que la construcción de un edificio? Existía inclusive una metáfora bíblica a la mano: la construcción del Templo de Salomón.
Una vez establecido el marco alegórico, se seguía lógicamente el paso de adoptar la forma de una guilda o corporación de constructores. Así las reuniones se convirtieron en Logias, los oficiales principales pasaron a denominarse Maestro y Vigilantes y las herramientas de trabajo del tallador de piedras fueron utilizadas tanto por sus funciones materiales prácticas, como por su valor simbólico.
Una teoría alternativa de filiación indirecta ha sido presentada recientemente. Ella asocia los orígenes con los aspectos caritativos más que con los planteamientos filosóficos(10). Considera a la Francmasonería como un desarrollo del creciente movimiento de autoayuda surgido en el siglo XVII. Al no existir un sistema estatal de protección y seguridad social, aquellos que enfermaban o pasaban penalidades económicas dependían de la caridad local y de las rígidas estipulaciones de la Ley de Pobres. Diferentes agrupaciones gremiales comenzaron a organizar sus propios sistemas.
Cuando se reunían a departir amistosamente en tabernas y posadas, mantenían una caja a la cual los miembros aportaban cuotas durante cada reunión y de la cual los mismos miembros podían tomar dinero en tiempos de necesidad. En virtud de esa práctica, dichas agrupaciones recibieron el nombre de Clubes de Caja (Box Clubs).
La pertenencia a estos clubes estuvo reservada en un comienzo a los miembros de un gremio en particular, y existe evidencia de que en los clubes se utilizaron rudimentarios ritos de iniciación. Parece ser también que, al igual que las logias operativas escocesas, los Clubes de Caja comenzaron a admitir miem-bros que no estaban vinculados directamente con su gremio particular.
Se ha evocado la posibilidad de que la Francmasonería haya surgido originalmente tan solo como un Club de Caja para Masones operativos, los cuales posteriormente comenzaron a admitir miembros de otros gremios. La posibilidad de que la Francmasonería hubiese sido básicamente una sociedad de orientación gremial por la época de la creación de la primera Gran Logia en 1717, fue planteada por Henry Sadler(11).
Él sugirió que una lucha por el control de las Logias, tuvo lugar a comienzos de la década de 1720 entre los miembros originales de orientación gremial y aquellos que fueron llevados a las Logias por la influencia del Dr. John Teophilus Desaguliers y otros, y que la "Francmasonería auténticamente especulativa no surgió sino cuando este último grupo ganó el control y comenzó a transformar a la Francmasonería de una sociedad de beneficios en un sistema de moral, velado en alegoría e ilustrado por símbolos».
También se ha buscado en otras organizaciones el origen de la Francmasonería. Una teoría ahora descartada pero que conservó credibilidad por largo tiempo veía en la Francmasonería la descendiente directa de los Caballeros Templarios medievales.
Se afirmó que, luego de la supresión de la Orden de los Templarios y de la muerte de Jacques de Molay, su último Gran Maestro en 1314, un grupo de caballeros escapó a Escocia. Una vez allí se reunieron en el misterioso monte Heredom cerca de Kilwinning y, temerosos de ulteriores persecuciones se transformaron en Francmasones, convirtiendo los supuestos secretos de los Templarios en los secretos de la Francmasonería.
Desafortunadamente para los partidarios de esta teoría, el misterioso monte de Heredom no existe (aunque había de constituirse en un elemento central de numerosos grados adicionales inventados en la Francia del siglo XVIII).
Tampoco es verídico que los Templarios hubieran sido perseguidos en Escocia. Formaron, por el contrario, parte de la vida política y religiosa de Escocia hasta la Reforma, siendo el Prior de Torpichen (el principal Priorato Templario de Escocia), por derecho propio, uno de los Lores Espirituales del gobierno escocés.
Sin embargo, la leyenda escocesa siguió ejerciendo su atracción romántica. El reverendo Dr. George Oliver declaró que poseía un manuscrito del siglo XVIII el cual se refería a lo que él denominó el Rito de Bouillon, un ritual de los tres grados azules, en el cual se le informaba a los recipiendarios que ellos eran descendientes de los Templarios.
El manuscrito de Oliver se conoce solamente en copias que datan del siglo XIX y un examen de su contenido muestra un ritual altamente desarrollado para los tres grados azules, el cual incorpora muchos de los cambios y adiciones rituales realizados después de la unión de las dos Grandes Logias inglesas en 1813.
Algunos han buscado los orígenes de la Francmasonería en el Rosacrucismo, ya sea como una manifestación británica de la fraternidad Rosacruz, o como una escisión de la corriente principal del Rosacrucismo (12). No es éste el lugar para discutir acerca de la existencia o no de una Fraternidad Rosacruz. Cualquiera que sea la verdad a ese respecto, lo cierto es que la idea Rosacruz se ha mantenido entretejiéndose en el pensamiento europeo desde su aparición a comienzos del siglo XVII.

Los únicos factores comunes a la Francmasonería y al Rosacrucismo son la idea central de la creación de una sociedad ideal y el uso de la alegoría y el simbolismo para impartir ese ideal a sus iniciados. Hasta allí llega la similitud. No existe un acervo común de simbolismo y ambos se desarrollaron a lo largo de caminos diferentes. No existe evidencia que demuestre un origen común o el desarrollo del uno a partir del otro.
Mucho se ha tratado de utilizar para estos efectos el hecho de que Elías Ashmole, el primer iniciado no operativo del que se tiene noticia cierta, también se interesaba en el Rosacrucismo; pero nada se dice de los demás Masones aceptados conocidos, que no tenían relación con la Rosacruz (ya fuese real o imaginaria), ni acerca de los Rosacruces declarados que no tuvieron vínculos con la Masonería de aceptación.
La escuela no auténtica posee cuatro enfoques principales, los cuales podrían ser clasificados como el esotérico, el místico, el simbolista y el romántico. Las cuatro aproximaciones tienen dos factores en común: la creencia de que la Francmasonería existe desde «tiempo inmemorial», y una aparente incapacidad para distinguir entre el hecho histórico y la leyenda. Las escuelas esotéricas y místicas están de hecho interesadas en la transmisión de ideas y tradiciones esotéricas, lo cual constituye en sí una línea de investigación válida.
Lo que ocurre es que al acercarse a su objeto convierten similitudes entre grupos muy separados en el tiempo en evidencia de una tradición continua transmitida de un grupo al otro. Es decir, en una especie de sucesión apostólica esotérica. Los seguidores de estas escuelas tienden también a profesar ideas heterodoxas acerca de la naturaleza y propósito de la Francmasonería, atribuyéndole implicaciones místicas, religiosas e inclusive ocultas que nunca ha tenido.

Los partidarios de la aproximación esotérica toman los principios, los rituales, las formas, los símbolos y el lenguaje de la Francmasonería y rastrean similitudes en los otros grupos (ignorando el hecho de que los principios y muchos de los símbolos son universales y no particulares a la Francmasonería). Suponen que esas similitudes no son fortuitas sino deliberadas y constituyen, por lo tanto, prueba de una tradición continua.
Colocan también gran énfasis en los grados adicionales, revistiéndolos de una antigüedad espuria y viendo en ellos un contenido esotérico y un simbolismo mucho mayores de los que jamás se intentó imprimirles. Al ver en el conjunto de las diversas ramificaciones de la Francmasonería un rito iniciático coherente, cosa que no es, la escuela esotérica la compara con otros ritos iniciáticos, encuentra similitudes -reales o impuestas- y supone un parentesco. John Yarker es probablemente el mayor exponente de esta escuela. Su opus mágnum, «Las escuelas arcanas» (Belfast, 1909), es un monumento a la erudición mal aplicada.
“No solamente revela la amplitud de sus lecturas, sino también su dificultad para digerir, o en algunos casos incluso para entender aquello que había leído. A primera vista parecería que trabajase en la escuela auténtica ya que hace constante uso de «evidencia documentaria».

Un examen más detenido muestra que él no efectuaba un análisis crítico de sus fuentes, con lo cual aceptaba como hechos las leyendas, la tradición y el folklore a la vez que negaba hechos reales adecuadamente documentados. Yarker estaba firmemente convencido de que la Masonería había existido entre los talladores de piedra operativos de la Edad Media y que ellos habían trabajado en una compleja serie de grados que abarcaba los tres grados azules (El Oficio) y muchos de los grados adicionales.

Creía también que dicho sistema había declinado y que su «resurgimiento» en el siglo XVIII constituía un renacimiento pero en una forma distorsionada. Para poder aceptar las tesis de Yarker, tendríamos que aceptar que los talladores de piedra medioevales eran hombres intelectualmente preclaros, dotados con el manejo de unas ideas que no ingresaron en el acervo de la filosofía occidental hasta después del Renacimiento.


Yarker vio la Francmasonería como la culminación o el summum bonum de todos los sistemas esotéricos. Al fracasar en la «depuración» del sistema existente, Yarker introdujo desde los Estados Unidos el Antiguo y Primitivo Rito de la Francmasonería. Este rito combinaba y reducía los noventa y siete grados del Rito de Misraim y los noventa y cinco grados del Rito de Menfis, convirtiéndolos en un popurrí de Egiptología, Gnosticismo, Rosacrucismo, Cábala, Alquimia, Misticismo Oriental y Cristianismo.
Resume perfectamente la mente ecléctica y acrítica de su principal promotor en Inglaterra. Este Rito a duras penas sobrevivió a la muerte de Yarker.
Tal vez los representantes más característicos de la escuela mística son el Reverendo George Oliver y A. E. Waite.
Oliver fue un ferviente fundamentalista pre darwiniano que creía firmemente que la Francmasonería era esencialmente cristiana y había existido bajo una forma u otra desde el comienzo de los tiempos. En varios sentidos pudo haber sido el progenitor de la escuela auténtica. Leía con avidez cualquier libro masónico a su alcance y coleccionaba hasta las piezas de evidencia más ínfimas que podía encontrar; pero al igual que Yarker, su forma de lectura era acrítica y se inclinaba por la invención cuando escaseaba la evidencia.
Waite, como Oliver, creía que la Francmasonería era esencialmente cristiana tanto en su origen como en su carácter.
Él creía que la Francmasonería tenía sus raíces en el sistema de las guildas; pero que había sido convertida en un sistema místico. Sus rituales, en particular aquellos de los grados adicionales, contendrían conocimiento secreto dentro de la tradición de los Misterios.
Su desorganizada «Nueva Enciclopedia de la Francmasonería», en la cual hizo un pesado énfasis sobre los grados adicionales, tanto existentes como extintos, fue demolida por la crítica de la escuela auténtica en el momento de su publicación en 1921.
La escuela simbolista busca los orígenes de la Francmasonería mediante la comparación y la correlación del simbolismo y del lenguaje ritual, y trata de encontrar la filiación directa entre la Francmasonería y varias religiones, cultos, misterios y sociedades.
Al igual que la escuela esotérica, esta línea de investigación posee cierta validez; pero como una antropología del simbolismo y no como investigación acerca de los orígenes de la Francmasonería.
La incidencia de ciertos símbolos, gestos y terminología condujeron a esta escuela a comparar la Francmasonería con religiones de los amerindios, ceremonias Mayas, rituales mitraicos y aborígenes, pinturas de templos egipcios, marcas de casta hindúes, etc. El problema es que los símbolos Masónicos no son exclusivos de la Francmasonería, sino que son universales.
Dentro de la escuela simbolista se encuentran quienes han buscado el origen del ritual Masónico mediante la exégesis de obras de escritores bien conocidos, con el fin de encontrar ejemplos de «lenguaje masónico».
El más excéntrico de ellos fue probablemente Alfred Dodd, quien se convenció a sí mismo que Shakespeare (llámese Shakespeare, Bacon o Marlowe) compuso el ritual del Oficio(13).
En un sentido, los seguidores de la escuela romántica se acogen a la tradición andersoniana, ya que implícitamente creen en la conexión directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa, bien sea que dicho vínculo se remonte a Adán, Salomón o a los constructores medioevales.

Difieren de la escuela auténtica por su rechazo a, o su desconocimiento de las numerosas formas en las cuales la Francmasonería ha cambiado y se ha desarrollado durante el período para el cual existen registros históricos. Están dispuestos a creer que el ritual ha sido practicado desde tiempo inmemorial, bien sea en sus formas fundamentales o bien conservando íntegramente su detalle.


La carencia de conocimiento acerca del origen de la Francmasonería y la variedad de aproximaciones que existen para enfocar este interrogante, explican tal vez la intensidad con la cual se investiga y la persistente atracción que ejerce.


La ausencia de dogmas oficiales implica que cada miembro de la Orden puede conferirle al ritual tanto o tan poco significado como desee. Ni siquiera en Inglaterra existe un patrón, ya se trate de un ritual controlado de manera centralizada o de una interpretación del ritual que deba ser aceptada por todas las logias.


El que alguna vez lleguemos a estar en medida de descubrir los verdaderos orígenes de la Francmasonería, es un interrogante que queda abierto.


«Los registros y documentos relacionados con la construcción medieval han sido revisados en su totalidad; pero los archivos religiosos, familiares y locales permanecen prácticamente inexplorados. Por otra parte, de ser cierta la afirmación de Anderson de que numerosos manuscritos fueron quemados deliberadamente en 1720 «por algunos hermanos preocupados de que dichos papeles fuesen a caer en manos extrañas», es bien posible que la evidencia crucial que buscamos ya esté perdida».
Esto es lo escrito por el R:. H:. John Hamill, Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076.


Notas
[1]. Siguiendo la tradición masónica inglesa, el autor denomina El Oficio (The Craft) al conjunto de los tres grados fundamentales de la masonería y de sus miembros. Los tres grados fundamentales, Aprendiz, Compañero y Maestro, también se conocen como masonería azul.
[2]. James Anderson, Las Constituciones de los Francmasones. Con la historia, obligaciones, reglamentos Etc. de esta muy Antigua y Venerable Fraternidad, Londres, 1723.
[3]. Las Constituciones Góticas (Gothic Constitutions) son la recopilación de preceptos corporativos también conocida como Los Antiguos Deberes (The Old Charges)
[4]. Para una discusión sobre el tema de la leyenda de York, ver Begemann AQC 6 (1893); Gould AQC 5 (1892); Oliver AQC 61 (1948); Speth AQC 6 (1893) y Alex Horne La Leyenda de York en los Antiguos Deberes (The York Legend in the Old Charges) (Shepperton; A. Lewis, 1978). AQC: Anales de la Quatuor Coronati, Logia de estudios históricos perteneciente a la Gran Logia Unida de Inglaterra.

[5]. Anderson es la única fuente que puede citarse para sustentar la idea de que los eventos de 1717 constituyeron una restauración.
6]. Los Pocket Companions comenzaron a aparecer en 1735 y eran una mezcla poco afortunada de plagios de las reglas y el recuento histórico de Anderson, junto con varios deberes y oraciones.

[7]. Ver Douglas Knoop, La Palabra Masónica (The Mason Word), AQC 51(1938).

[8]. El recuento más reciente de la teoría de la transición operativa-especulativa es 600 Años de Ritual del Oficio (600 Years of Craft Ritual) de Harry Carr, texto que se encuentra en el libro El Mundo de la Masonería de Harry Carr (Harry Carr’s World of Freemasonry) publicado en Londres por A. Lewis, 1984.
[9]. Ver C.F.W. Dyer, Algunas reflexiones acerca del origen de la Masonería Especulativa (Some Thoughts on the Origin of Speculative Masonry), AQC 95 (1982).

[10]. Andrew Durr, El origen del Oficio (The Origin of the Craft), AQC 96 (1983).

[11]. Henry Sadler, Hechos y ficciones masónicos (Masonic Facts and Fictions), Londres 1887; reimpreso por Wellingborough (Aquarian Press, 1984).

[12]. Ver J. S. M. Ward, La Francmasonería y los antiguos dioses (Freemasonry and the Ancient Gods) segunda edición (Londres, 1926). A. E. Waite, La tradición secreta en la Francmasonería (The Secret Tradition in Freemasonry), (Londres, 1911).
[13]. Alfred Dodd, Shakespeare: creador de la Francmasonería (Shakespeare: Creator of Freemasonry) (Londres, circa 1935) y ¿Fue Shakespeare el creador de los rituales de la Francmasonería? (Was Shake- speare the Creator of the Rituals of Freemasonry?), (Liverpool, sin fecha).