Blog masónico de Ricardo E. Polo

sábado, 6 de marzo de 2010

Ensayo sobre aspectos históricos y legendarios de la Masonería


Por el V:. H:. Ricardo E. Polo :.


No Siempre la autoría de nuestros trabajos debe presumirse en la “sapiencia”, la intuiticón o formada a través de las lecturas e investigación histórica que como autodidactas podemos expresar, sino abrevando en el pensamiento de aquellos estudiosos masónicos cuyo pensamiento no coincide con nuestras ideas.

Por caso este trabajo que se fundamenta en opiniones del R:. H:. Robert Gallatín Mackey, que no compartimos pero que sí consideramos de importancia.

Si existe un tema trascendente en la Orden, es el de su Historia y orígenes, que se remontan a tiempos inmemoriales y que importantes “instituciones” se atribuyen como parte importante de su existencia.

Realizando estudios sobre diversos aspectos históricos y legendarios de la Masonería, se puede acceder a los trabajos del R:. H:. Albert Gallatín Mackey. El ilustre historiador, periodista y reconocido Masón, al escribir un artículo sobre la antigüedad de la Masonería y fascinado por las teorías del Dr. Oliver, de las que nunca aceptó sus principios, intentó dar forma a las teorías que consignaban la manera en que la Francmasonería existía bajo la construcción del Templo de Salomón.

Después de muchos años de investigaciones minuciosas, decidió modificar con amplitud los principios que anteriormente había concebido Oliver. Aunque no fue su intención el figurar entre los modernos iconoclastas que rehúsan la creencia y fe de todos los documentos cuya autenticidad, si fuera admitida, proporcionaría a la Orden un nacimiento anterior a los comienzos del siglo XVII.

No se conocen con exactitud y evidencia incontestable, pruebas para hacer aparecer a la Masonería, establecida con el sistema actual, más allá de los tiempos de las Corporaciones Constructoras de la Edad Media.

En vista de tal cosa, las referencias existentes se encuentran únicamente en el sentido de la hermandad arquitectónica, distinguida por signos, por palabras, y por lazos fraternales los que no han cambiado esencialmente, y por símbolos y leyendas que se desarrollan y extienden, en tanto que la asociación ha sufrido una transformación que, representando un arte activo, se convierte en una ciencia especulativa.

En tiempos de las Corporaciones Constructoras no aparecieron con toda su organización propia --diferente como lo era de la de otros gremios--, semejante a las Autochthones de Alemania. Ellas también deben haber tenido un origen y un arquetipo, de donde proviene su singular carácter.

Los Colegios Romanos de los Artífices, fueron los que se esparcieron por toda la Europa con sus invasoras fuerzas del imperio y que se hacen remontar hasta Numa, quien les legó esa mixtura práctica de carácter religioso que ellos poseían, y la que era imitada por los arquitectos medioevales.

Debemos, por lo tanto, contemplar a la Francmasonería, bajo dos puntos de vista muy distintos; El primero, como lo es, -una sociedad de Arquitectos Especulativos encargada de la construcción de templos espirituales, siendo en éste concepto un desarrollo de los Arquitectos Activos del siglo décimo y de centurias sucesivas, y que eran vástagos de los Francmasones Viajeros de Como, que los hace remontar en su origen a la época de los Colegios Romanos de Arquitectos.

“La Masonería debe verse también –sostiene Gallatín Mackey-- bajo otra base y fundamento. No solamente presenta la apariencia de una ciencia especulativa, basada en el arte activo, sino también se lo exhibe de una manera significativa como la expresión simbólica de una idea religiosa. Es decir, en frases más claras, vemos en ella, la importante lección de la vida eterna, que nos refiere la leyenda, que aun siendo verdadera o falsa, la adopta la Masonería como un símbolo y una alegoría. No obstante podemos extender la expresión simbólica, hacia una idea ética y moral que pudiera exceder, por su concepción laicista, los fundamentos religiosos”.

Sin embargo, existen quienes sostienen que el Simbolismo es un método pedagógico de trascendentes resultados, imbuido, por lo demás, de aquellas connotaciones.

Pero, a la luz de los conocimientos actuales, ¿Cuál es el origen de esta leyenda? ¿Fue acaso inventada en 1717 al renacer (o inventarse) la Francmasonería en Inglaterra? Tenemos una evidencia cuyo carácter circunstancial es el más vigoroso, y que proviene del Manuscrito de Sloane N° 3329, exhumado de los armarios del Museo Británico, siendo conocida la leyenda por los Masones, ya desde el siglo diecisiete.

Si es así, ¿los Masones Activos de la Edad Media también tenían una leyenda? Lo más evidente es que sí. Entonces también los Compagnons de la Tour, vástagos de los Gremios de los viejos Masones tenían una leyenda. Sabemos muy bien que la leyenda era en su naturaleza de carácter muy semejante, aunque no en todos sus detalles precisamente lo mismo que la leyenda Masónica. Y sin embargo, tenía relación con el Templo de Salomón.

Ahora bien: ¿Acaso inventaron los arquitectos de la Edad Media su leyenda?, ¿O la obtuvieron de alguna vieja tradición? La contestación es intrigante, aunque su respuesta afecte muy poco la antigüedad de la Francmasonería. Lo que nos interesa, en realidad, no es la forma de la leyenda, sino su espíritu y designio simbólico.

“Esta leyenda, tal como la tenemos ahora, y que ha subsistido por un periodo como de doscientos cincuenta años, está destinada, por una representación simbólica, a demostrar la resurrección de la muerte, y el dogma divino de la vida eterna. Todos los Masones conocen su naturaleza, por lo que no es ni necesario ni oportuno extendernos en esto”… Esto es curioso y según lo sostiene Mackey… Y agregando que:

"Pero, ¿podemos encontrar dicha leyenda en algún lugar? Efectivamente que sí. En realidad no como la misma leyenda; ni el mismo personaje como su héroe; ni los mismos detalles; pero sí una leyenda con el mismo espíritu y designio; una leyenda fúnebre en su carácter, celebrando la muerte y la resurrección. Que se solemniza en ceremonia con lamentaciones, pero culminando con alegría…"

Como en los Misterios Egipcios de Osiris, la imagen de un cadáver se conduce en una argha, arca o ataúd, por una procesión de iniciados. Este envoltorio en el ataúd o entierro del cuerpo se llamaba “afanismo”, o desaparición. Las lamentaciones por él, formaban la primera parte de los Misterios. Al tercer día del entierro, los sacerdotes e iniciados llevaban el ataúd que contenía un vaso de oro, hacia el rió Nilo. Y tomando en este vaso agua del río; exclamaban entonces "Lo hemos encontrado, regocijémonos", declarando de inmediato, que Osiris que había muerto, había descendido a Hades, de donde había regresado retornando a la vida…

El regocijo que sucedía inmediatamente, constituía la segunda parte de los misterios. La analogía que existe entre éstos y la leyenda de la Francmasonería es, como se advierte, aparente.

Pero la misma leyenda si se quiere difiere en detalles, pero en todo coincide en su naturaleza general, de la misma manera que se encuentra en todas las religiones antiguas. Sea en la adoración del sol, en la adoración de las plantas o en la adoración de los animales.

Con frecuencia, la leyenda ha sido alterada del designio original. Deberemos tener en cuenta también, que se realizaba a veces al fin del invierno y al comienzo de la primavera, algunas veces a la puesta o a la subsiguiente salida del sol, pero como fundamento al indicar una pérdida y un restablecimiento.

En los Antiguos Misterios, esta leyenda adopta su forma más pura. Idénticos misterios que en Samothrace, en Eleusis, o en Byblos --en todos los lugares donde éstas antiguas religiones y ritos místicos se celebraban-- encontramos idénticas alegorías de vida eterna, inculcadas por la representación de una muerte imaginaria y de una posterior apoteosis. Y es la leyenda misma en lo absoluto, que relaciona a la Francmasonería Especulativa con los Misterios Antiguos de la Grecia, de Siria y del Egipto.

La teoría que anticipó Mackey sobre la antigüedad de la Francmasonería es ésta: “que su actual organización propia es sucesora, con certeza, de las Corporaciones Constructivas de la Edad Media, derivadas, aunque con menos certeza pero con más probabilidad, de los Colegios Romanos de los Artífices.”

La relación con el Templo de Salomón y su lugar de nacimiento, pueden haber sido accidentales, --selección meramente arbitraria de sus mentores-- y conserva solo una significación alegórica; aunque puede ser histórica, como se explica por las frecuentes comunicaciones que en un tiempo se llevaron a cabo entre los Judíos, los Griegos y los Romanos. Este es un punto que queda aun por dilucidar, que no se ha podido determinar una convicción concreta; pues los elementos históricos sobre los que debiéramos basarnos, son aun demasiado escasos. No obstante es posible pensar, considerar o admitir, que el Templo de Jerusalén y las tradiciones Masónicas relacionadas con él, constituyen un aspecto de la gran alegoría de la Masonería.

Bajo otro punto de vista en el que se presenta la Francmasonería a nuestros ojos, la cuestión de su antigüedad puede determinarse con más facilidad. Así, la podemos definir como una Hermandad, compuesta de Maestros simbólicos, Compañeros y Aprendices, que proviene de una Asociación de Maestros Activos, Compañeros y Aprendices, --serían los constructores de templos espirituales, así como éstos lo son de los materiales— y su edad no puede considerarse en más de seiscientos o setecientos años. También, definirla como una asociación secreta, que contiene en si misma la expresión simbólica de una idea religiosa, y que tiene relación con todos los Misterios Antiguos, los que, con discreción semejante, dieron igual expresión simbólica a la misma idea religiosa. Sin embargo, éstos Misterios no fueron la cuna de la Francmasonería; fueron solo sus análogos.

Existe la convicción de que todos los Misterios tuvieron un origen común, quizás, como se ha creído, de algún antiguo cuerpo de hierofantes. Y a través de los testimonios con que se cuenta para sostenerlo, la Francmasonería debe su leyenda a su modo de instrucción simbólica, a la manera por la cual dicha instrucción se obtiene, ya sea directa o indirectamente y que proviene del mismo origen.

Por eso, los Misterios llegan a ser interesantes para el Masón como estudio. Y solo en este sentido. Por lo que siempre que se habla de la antigüedad de la Masonería, debe pensarse, respetando los axiomas históricos de la ciencia, que su cuerpo surgió de la Edad Media, pero su espíritu se remonta hasta un período aún más remoto.

La sensatez con la que Gallatín Mackey lograba superar los “prejuicios” de su tiempo en materia histórica y originaria, permite al masón interesado profundizar en esos aspectos, a la luz de numerosas obras de QQ:. HH:. que contribuyen a forzar el celo con el que resulta necesario ahondar en el tiempo y así obtener los datos necesarios para saber y conocer nuestros orígenes y nuestra verdadera historia…

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