Blog masónico de Ricardo E. Polo

viernes, 12 de marzo de 2010

Síntesis historiada del pensamiento francmasónico progresista


Nuestros lectores habrán advertido que en este Blog, se suceden notas relaivas a la Historia de la Masonería, sus orìgenes y las versiones que sobre todo ello existen en nuestro ámbito. Pero a no alarmarse, no pretendemos convulsionar el lamentable "statu quo" que reina en estos tiempos en él, sino disponer par los interesados del vasto material inédito que sobre esta cuestión existe en los polvorientos estantes de algunos archivos. Existe en la actualidad un considerable número de estudiosos e interesados en la búsqueda de la Verdad, que contrasta con la actitud de ciertos "iniciados", que tratan de desalentar los estudios e investigaciones sobre nuestros orígenes e historia verdadera. También existen aquellos que condicionan el ingreso a la Institución masónica, de profanos a los que se les exige credulidades, aceptaciones y espantajos que violan los principios de "Libertad" que sostiene la doctrina masónica. Por eso es que nos hemos constituido, como sostenía el frontispicio del diario Crítica, de Buenos Aires, "en un tábano sobre el caballo, para mantenerlo despierto".

Un resumen sobre el accionar de Oliverio Cromwell contra el régimen autocrático y la reorganización de la Francmasonería inglesa excluyendo a los elementos adictos al clero y a la nobleza.

Material inédito sobre aspectos históricos de la francmasonería

Por el V:. H:. Ricardo E. Polo

El 11 de Febrero de 1629 surge la figura del eminente Francmasón Oliverio Cromwell, pronunciando en la Cámara de los Comunes su primer discurso lleno de crítica y de audacia contra el régimen autocrático de Carlos I: éste no soporta las medidas que toma la Cámara para detener sus desenfrenos, y el 2 de Marzo de 1629, prende a nueve de los más activos diputados, disuelve el Parlamento, y se proclama públicamente dictador. La dictadura monárquica dura 11 años, produciendo la guerra civil y el suplicio del rey. El establecimiento de la dictadura del rey marcó el principio de la nueva era de la Francmasonería inglesa, que agrupaba a los elementos progresistas opuestos al gobierno monárquico.

Los hombres de la Francmasonería, por las circunstancias reinantes abandonaron sus tareas de carácter científico y educacional y se convierten en directores políticos del movimiento revolucionario, para destruir la minoría de privilegiados que pretendían, por medio de la tiranía y el despotismo, oponerse al progreso y convertir en esclavos a los hombres libre.

Durante dos años se reúnen en Logias los directores de la oposición, después de la disolución del tercer Parlamento por Carlos I. Examinados detenidamente los acontecimientos, así como las medidas para corregirlos, se acordó lo siguiente:

1o.- Reorganizar la Francmasonería inglesa excluyendo a los elementos adictos al clero y a la nobleza.

2o.- Agrupar en logias a los directores del movimiento revolucionario de todo el país con el objeto de coordinar los trabajos de organización contra la dictadura.

3o.- Proclamar como principio básico de la Francmasonería inglesa, la lucha por la abolición de la monarquía y el establecimiento de la República.

4o.- Propagar la necesidad del movimiento revolucionario popular para derrocar la tiranía y castigar severamente a los culpables.

5o.- Adiestrar secretamente un ejército para la defensa del Parlamento.

Diez años trabajaron intensamente las logias preparando dentro de un secreto absoluto a los hombres que asestaran el golpe mortal a la monarquía; no fue inútil su trabajo.

El día 3 de Noviembre de 1640, se reunió el quinto Parlamento (el Parlamento Largo), y las agrupaciones Francmasónicas disponían de un grupo considerable de diputados, todos instruidos, oradores notables y políticos hábiles respaldados por un pequeño ejército con el nombre simbólico de hermanos rojos compuesto por gente responsable y abnegada dispuesta a luchar por la causa sagrada del pueblo.

Los hermanos francmasones Fairfax y Cromwell eran los jefes elegidos.

La batalla se libró, cuando Carlos I se encontraba vencido en poder del supremo comandante de las tropas del Parlamento, los diputados presbiterianos iniciaron afanosamente una campaña para llegar a un acuerdo con el rey y terminar la guerra civil; esto cambió las cosas, pues se trató de licenciar al ejercito vencedor; pero éste protestó y marchó sobre Londres el 6 de Agosto de 1647, desobedeciendo el decreto que lo obligaba a mantenerse alejado; ante esa actitud la Cámara revocó todas las resoluciones de carácter reaccionario que favorecían a la monarquía, pasando por entero el poder a manos de la izquierda parlamentaria.

Los presbiterianos al verse desplazados, pidieron el apoyo de los escoceses, armaron un nuevo ejército bajo el mando del duque de Hamilton y emprendieron la marcha hacia Inglaterra, Cromwell salió a combatir el nuevo brote reaccionario, derrotando a Hamilton y penetrando a Escocia. El 9 de Octubre de 1648 la Cámara recibió el informe de la terminación de la campaña y de la renovación del Parlamento escocés favorable a la unión entre Inglaterra y Escocia; entre tanto los presbiterianos y los monárquicos, aprovechado la ausencia del ejército, nuevamente inician las conversaciones con el rey; entonces el jefe militar manda poner preso a Carlos y lo saca de la isla de Wight. La Cámara de los Comunes se indigna por este hecho; censura la medida y pretende continuar las negociaciones provocando un choque entre el ejército y el Parlamento que da por resultado la expulsión de más de cien diputados de los más agresivos de la reacción al pretender asaltar al día siguiente al palacio de Westminster. Cuando Cromwell volvió de Escocia, trajo muchos comprobantes relacionados de la traición de los presbiterianos; el más comprometedor fue el texto del pacto con los monárquicos contra los puritanos y el ejército.

En vista de estos sucesos se convocó a los directores de las principales agrupaciones Francmasónicas y puestos a discusión los informes documentales, se llegó a la conclusión de que solamente con la desaparición del rey y la proclamación de la República quedarían a salvo los principios por los que se lucho durante siete años. A petición de los diputados del Partido de los Independientes, la Cámara de los Comunes decidió procesar al monarca.

El día 20 de Enero de 1648 Carlos I compareció ante sus jueces. Bradshaw, presidente de la Alta Corte, se dirigió a Carlos:

Carlos Eduardo, rey de Inglaterra: Los comunes de Inglaterra reunidos en parlamento, profundamente convencidos del daño que se ha causado a esta nación y del que vos sois considerado el máximo responsable, han resuelto consideraros reo de crimen capital; a tal objeto han constituido esta Alta Corte de Justicia, ante la cual comparecéis hoy. Escuchad las acusaciones que pesan sobre vos.

El acusador Coke leyó el acta de acusación. Se escuchó la contestación del rey y tres días después la Alta Corte pronunció la sentencia condenatoria.

El 30 de Enero de 1648. (23 de Enero de 1649 del nuevo calendario) el rey fue decapitado en Whitehall. El mismo día la Cámara declaro traidores a quiénes se proclamaran sucesores de Carlos I.

El día 6 de Febrero del mismo año se decretó la desaparición de la Cámara de los Lores y se hizo la siguiente declaración: que la experiencia ha demostrado que la función del rey es inútil en el país, gravosa y peligrosa para la libertad, la seguridad y el bien del pueblo y que por consiguiente, dicha función queda abolida" y la República fue proclamada, sustituyendo el derecho divino de los reyes con la voluntad popular.

La proclamación de la libertad de prensa y de conciencia religiosa desató la furia del clero y de los monárquicos quiénes hicieron un levantamiento armado en Irlanda y preparaban otra rebelión en Escocia, invitando para encabezarla al príncipe de Gales, a quien más tarde proclamaron rey con el nombre de Carlos II. Los partidarios de estos grupos rebeldes que residían en Londres, tomaban medidas para debilitar al ejército, y dividir las masas populares que apoyaban al nuevo régimen.

Para sofocar este movimiento fue nombrado por la Cámara a Cromwell, quien logró reducirlo al orden y volvió a Londres donde fue recibido solemnemente.

El 26 de Junio de 1650, la Cámara de los comunes decreta el nombramiento de Cromwell, Capitán General y Comandante en jefe de todas fuerzas llamadas o que se llamen bajo las armas por la autoridad del Parlamento de la República de Inglaterra. Inmediatamente le confió la pacificación de Escocia.

Durante dos meses Cromwell buscó infructuosamente la solución pacifica, y al fin el ejército inglés con once mil hombres se enfrentó a veintidós mil escoceses cerca de Dumbar; la lucha fue sangrienta para los escoceses aunque breve, terminando con la victoria aplastante de Cromwell.

Todavía tuvo Cromwell que luchar contra Carlos II durante un año; pero al fin lo aniquiló en Worcester el 3 de Septiembre de 1651; con esta batalla se consideró terminada la guerra civil y estabilizada la República en Inglaterra.

Nuevamente se reunieron los directores de la Francmasonería inglesa considerando su misión guerrera terminada con el establecimiento del régimen republicano, se reintegran a sus labores constructivas, y a Cromwell se le nombró Director Principal ad vitam y se le rindieron los honores justos a todos los desaparecidos, a los colaboradores, y a los que lo acompañaron hasta la última victoria.

En esta reunión se redactó definitivamente la Carta de Constitución de la Francmasonería inglesa, que posteriormente fue aceptada en calidad de Limites o Landmarks de la Francmasonería Universal en substitución de los Principios básicos de la Francmasonería aprobados en París en el año de 1523.

La diferencia entre los Limites de París de 1523 y los de Londres de 1651, es relativamente poca y consistió en la modificación de la redacción de los artículos 13, 16 y 17, precisando los objetivos de la Francmasonería con relación a las necesidades de la época más moderna; la modificación fue la siguiente:

Artículo 13 - Por la implantación de la enseñanza laica en las escuelas.

Articulo 16 - Por la abolición de la esclavitud humana.

Articulo 17 - Por la abolición de las monarquías y el establecimiento de Repúblicas.

La proclamación de la lucha contra las monarquías y el reconocimiento del régimen republicano como ideal, tuvo gran influencia en las luchas política de Europa y originó la idea de la fundación de las Repúblicas Norteamericanas por los puritanos ingleses y posteriormente la formación de las Repúblicas latinoamericanas.

El intelectual Oliverio Cromwell, quien fue iniciado en la Logia Francmasónica de Cambridge, a los 20 años de edad demostraba con claridad en sus prédicas, el fondo económico de todos los problemas religiosos de Inglaterra, y recomendaba a sus oyentes la necesidad imprescindible de luchar por la abolición de los privilegios de las castas, y el establecimiento de la igualdad absoluta de las clases ante la Ley. Siete años trabajó Oliverio en la Logia asistiendo casi diariamente con sus hermanos de mayor confianza en bodegas, sótanos, oscuras callejuelas, etc., preparando nuevos adeptos bajo toda clase de peligros, persecuciones, martirios, encarcelamientos y destierros. De estos centros secretos de estudio salieron los hombres preparados que dirigieron la organización de los partidos políticos, ligas, sociedades, federaciones, sectas, etc., que luchaban contra la tiranía monárquica y clerical, deseosos de gobernarse así mismos.

El 16 de Diciembre de 1653 fue promulgada la Constitución de la República y Cromwell proclamado su Protector, cargo similar al de Presidente de la República, vitalicio.

Durante el protectorado de Cromwell, el gobierno de la República logró normalizar el país económicamente, se impulso la industria y el comercio, se mejoró la educación pública, se reorganizó la justicia se mejoró la flota guerrera y mercante, aseguró el dominio de los mares, se restablecieron las relaciones con casi todos los países de Europa, se aseguró la libertad de conciencia para todas las sectas protestantes, se puso dique a los desmanes de los episcopales y papistas, y se dio guerra sin cuartel a los opresores monárquicos.

Entre tanto los monárquicos de Europa, con el dinero de Luis XIV de Francia y de los orangistas de Holanda y el clero católico provocaban levantamientos de los irlandeses con la ayuda pecuniaria del Vaticano; los episcopales trabajaban por cuenta de la nobleza y de los acaudalados ingleses que amasaron sus fortunas durante el régimen monárquico desaparecido. La labor destructiva no prosperaba y sus autores sufrían castigos ejemplares mientras vivía Cromwell. Desgraciadamente, el 3 de Septiembre de 1658 murió el Protector de la República y su hijo Ricardo por nombramiento del Consejo de Estado lo sucedió en el puesto. Pero Ricardo carente de la experiencia para gobernar un pueblo, no pudo contener a los enemigos de la República, lo obligaron a abandonar el protectorado, y se reinstaló la monarquía que liquidó a la República, y que desato contra la Francmasonería y todos sus aliados progresistas, una persecución feroz con la intención de liquidarla. Por orden de Carlos II se profanaron las tumbas de Cromwell, Bradshaw, Ireton y Pride; sus cabezas fueron clavadas en la sala de Westminster, el 14 de Febrero de 1661.

La caída de la República inglesa y la restauración de la monarquía de los Estuardos, no detuvo el movimiento progresista. La revolución había creado en los ingleses un espíritu de resistencia colectiva que servía para defender sus intereses en peligro.

Carlos II murió repentinamente en Febrero de 1685. El duque de York, hermano de Carlos, Jefe del partido católico, le sucedió con el nombre de Jacobo II, quien siguió la política de sus antecesores y entregándose al clero católico.

Sus arbitrariedades produjeron tanto descontento que se temía una revolución. Los Francmasones, los anabaptistas, los cuáqueros, etc., se preparaban para asumir la dirección del movimiento ante los abusos de los papistas encabezados por el rey.

Ante el temor del resurgimiento de la República, los episcopales y los calvinistas resolvieron conciliar sus intereses, y convinieron en invitar al protector de los calvinistas holandeses, Guillermo de Orange, a posesionarse del trono inglés derrocando a Jacobo II.

Guillermo accedió a la invitación de los calvinistas escoceses, y marchó en calidad de protector de Inglaterra y defensor de la religión protestante, y derrocó a su suegro Jacobo II.

Convocó a una convención que desconoció a los Estuardos, excluyendo para siempre a los católicos del trono de Inglaterra, siendo invitado a ocupar el trono vacante con el nombre de Guillermo III, previo reconocimiento de la supremacía del Parlamento, y haciendo promesa de una declaración de los derechos. Esta declaración sirvió posteriormente como base para una nueva Constitución monárquica, con un rey inactivo. Los nuevos gobernantes proclamaron el suceso como la revolución gloriosa de 1689". Los republicanos fueron excluidos del gobierno, y se inició nueva persecución contra la Francmasonería Progresista.

Para mermar la fuerza de ésta, los nuevos gobernantes protegían la formación de Logias seudomasónicas, bajo la dirección de los calvinistas, tomando como modelo la estructura de las Cofradías católicas.

La persecución dio origen a la depuración de la Francmasonería Progresista, apartado de sus filas a todos los elementos sospechosos y derechistas que se unieron a la Monarquía Constitucional.

Los liberales progresistas, aunque no abandonaron la lucha por la República en el suelo inglés, volvieron los ojos hacia América del Norte, donde se cristalizaba un movimiento progresista con tendencia de independencia de Inglaterra monárquica.

Al fallecer Guillermo III, en Marzo de 1702, le sucedió su cuñada, hija de Jacobo II. El 12 de Mayo de 1707 se proclamó la unión de Escocia con Inglaterra, bajo el nombre de Gran Bretaña.

La reina Ana murió en 1714, y el Parlamento llamó a Jorge, elector de Hanover, para ocupar el trono.

El poder pasó en manos de la nueva aristocracia, la del dinero, que era intransigente. Los nuevos gobernantes viendo definitivamente, estabilizada su situación político-económica, resolvieron liquidar el último reducto progresista, o sea la Francmasonería que les estorbaba con su filosofía materialista y con el radicalismo de su programa de lucha. La tarea se encomendó a los calvinistas que tenían una amplia experiencia adquirida en Holanda en la lucha de los orangistas contra el partido republicano de los regentes, que fueron los que prepararon cuidadosamente el terreno para consumar la disidencia en las filas progresistas; para este objeto fundaron con ayuda y protección del gobierno, varias logias seudofrancmasónicas, con elementos conservadores y, además, se valieron de algunas Cofradías reaccionarias existentes desde las monarquías absolutistas.

Para formar la primera Gran Logia seudofrancmasónica fueron escogidas cuatro Cofradías, las más antiguas de Londres, que fueron las llamadas Logias de las tabernas: la del Ganso, la de la Corona, la del Manzano y la del Romano, controladas totalmente por el clero calvinista.

Los componentes de estas Cofradías, reunidos en pleno se constituyeron en Gran Logia y nombraron una Comisión compuesta por Kin Calvert, Hadden, Desagulliers, Payne y Anderson, a la que encomendaron la elaboración del Proyecto de las Constituciones de esta Gran Logia, relativo a la organización de una seudomasonería de espíritu netamente conservador que anima a las antiguas Cofradías y sus principios constitucionales así como los usos trasmitidos por la tradición, desde la Edad Media. Se resolvió excluir de esta augusta masonería, a los hombres de oficio y a los del Arte de edificar, propiamente dicho, proclamándose los constituyentes como francmaso-nes constructores de los Templos simbólicos.

Así que la tarea de la Comisión de Anderson y socios consistía en formular las bases constitucionales ideológicas y de organización que pudieran justificar los preceptos jurídicos para las nuevas agrupaciones que se destinaban a ser útiles tanto a la monarquía constitucional de la Gran Bretaña, como al clero calvinista y episcopal y a los grupos sociales que participaban en el control del poder público. La Gran Logia seudomasónica se constituyó el día 24 de Junio de 1717, en la Taberna del Ganso y la Parrilla y fue elegido como su gran maestro Antonio Sayer, sucediéndole al año siguiente y en la misma fecha, el anticuario Jorge Payne; a éste el clérigo calvinista de origen francés Juan Teófilo Desagulliers.

En el año de 1720 fue electo nuevamente Jorge Payne, quien presentó al terminar su período, el primer proyecto de Constituciones que fue desechado. A Payne le sucedió el duque Juan de Montagu en el año de 1720, quien nombró a los clérigos Anderson y Desagulliers para que elaboren un nuevo proyecto. Jaime Anderson, escocés, nació en Edimburgo el 5 de Agosto de 1684, se cambió a Londres en fecha que se ignora, donde obtuvo el cargo de clérigo de la iglesia presbiteriana escocesa de la calle Swallow, Piccadilly. Al recibir el encargo de preparar el proyecto de la Constitución se puso a reunir los datos convenientes y los presentó a la consideración de la Asamblea de su Gran Logia el día 27 de Diciembre de 1721. El 25 de Marzo de 1722, la obra de Anderson fue aprobada y se ordenó su impresión que se llevó a efecto en 1723.

La obra de Anderson principia como todas las obras clericales de este género, con una relación imaginaria respecto a la descendencia de la masonería de Ad n, personaje bíblico muy conocido, y termina con unos principios y reglas, parecidos a los elaborados por los disidentes holandeses e ingleses del siglo XVIII, para la formación y funcionamiento de las agrupaciones dogmáticas, semi-religiosas, místicas y apolíticas a las que llama logias Francmasónicas, presentados bajo seis títulos:

El primero se refiere a Dios y a la religión; el segundo, a la obediencia incondicional a la autoridad civil en sus distintas jerarquías; el tercero, a las logias y a sus miembros; el cuarto, a la división de los miembros de las Logias, en maestros, vigilantes, compañeros y aprendices, para ocupar puestos en la Gran Logia; el quinto, al reglamento de los asociados durante el trabajo; y, el sexto, a la conducta de los miembros en Logia, fuera de ella, en casa, entre los vecinos y con los compañeros extranjeros.

Con la aparición de la seudofrancmasonería centralizada, se inicia una época de lucha a muerte contra la Francmasonería Progresista. Esta lucha estaba dirigida por el clero calvinista y episcopal con apoyo del gobierno inglés de entonces, acusando a los francmasones progresistas de felonía por haber roto y violado el Estatuto de Trabajadores, o sea, la ley enderezada contra los masones libres.

Para acabar con el movimiento progresista los seudofrancmasones exigían de todas las Logias libres de Londres y Westminster, la sumisión a su Gran Logia y proclamaban como irregulares y rebeldes a las que no se sometían, amenazándolas y persiguiendo a sus directores.

En sus constantes atropellos contra la libertad de asociación contaban con el consentimiento y apoyo del gobierno conservador, y no desperdiciaban ocasión para falsear los hechos con el propósito de conseguir sus objetivos; esta es la historia de la Francmasonería Progresista, y el origen de la seudomasonería de origen religioso y monárquico

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