Blog masónico de Ricardo E. Polo


jueves, 25 de febrero de 2010

La Inquisición y otras adjetivaciones


Por el V:. H:. Ricardo E. Polo : .

A veces me sucede, en ciertas tardes en que el rumor del mar y la brisa con relente salino se cuelan por las ventanas, escuchar el canto de los pájaros entre los pinos, las acacias y los abedules.

Entonces me suele abatir cierta somnolencia que se apodera de mis sentidos y algo de poéticas ilusiones invaden mi imaginación.

Pienso en un utópico país en el que todas las cosas tengan nombre y apellido; en el que lo blanco sea blanco y lo azul, azul, predomine el verde y la gente hable con las palabras justas, los tonos placenteros y la vehemencia de las convicciones se funde en las cosas evidentes.... Pero parece que se trata de un mero sueño.

Me puse a leer, esta tarde, precisamente, porque toda la primera frase de este escrito se había dado cita en mis alrededores, el párrafo que da comienzo al mensaje de un Q:.H:... Y por más que le di vuelta no encontré ni una sola alusión a que promoviese una censura o prohibición a que nuestros amigos y hermanos leyesen las obras que no me agradan.

Dije algo por ahí de que tal cosa sería "Onerosa"...Por supuesto que no hablé ni de censura ni de Inquisición.

Pero ya que estamos insistiré en un punto: Contra ellos combatimos, dije, y lo sostengo. Y no contra los masones, precisamente, sino contra todo aquél que sea necio y no piense, ni acceda al conocimiento por los medios habituales, que son ... la lectura y el estudio.

La masonería y los Masones combaten, y deben hacerlo, contra la ignorancia, fuente de todo fanatismo y causa de la incomprensión entre los hombres. Y si bien debemos respetar las convicciones de nuestros amigos y hermanos, con tolerancia --que no debe ser un esfuerzo-- eso no significa que aquella tenga en si misma un significado que no tiene.

Precisamente se hace necesario reflexionar sobre el particular. En todo momento esgrimimos a la Tolerancia, como si esta fuese para los masones un Dogma.

Pareciera que toda inconsecuencia, malinterpretación, opinión fuera de contexto, acciones intelectuales contrarias a la doctrina, o cualquier creencia o convicción que pudiera considerarse más o menos herética, requiere al espíritu del masón SU tolerancia.

Entonces la tolerancia emerge como si fuese una virtud [Virtud, esa disposición habitual del alma para las acciones conformes a la ley moral: que son cuatro cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) que son como el fundamento de todas las virtudes morales, cuyo objeto son las acciones morales del hombre y teologales, cada una de las tres (fe, esperanza y caridad), cuyo objeto directo es Dios.] Toda una definición...

Y tengamos en cuenta, al respecto, que la Masonería, cuando habla de la virtud, no la define como teologal y cambia, taxativamente, el orden de las tres tan importantes, cuando las nombra así: caridad, esperanza y fe... Y no lo hace por simple controversia... ni por casualidad.

La Tolerancia no es un dogma y si una virtud que contiene las necesarias cuatro acciones para hacerla cierta y valedera: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. En síntesis: paciencia.

Ciertamente que la paciencia es como ese aceite animal necesario para templar el acero.

Y créanme que hay que tener muy bien templado el acero de las convicciones, cuando resulta tan difícil hacerse entender.

Hay como una suerte de "protestismo" en algún momento del andar masónico.

Es ese que surge apenas el recipiendario ve la Luz.

Imbuido de los deslumbrantes proposiciones del Ritual, el iniciado se lanza a la búsqueda de aquella "verdad" que le mencionan y que él intuye.

Entonces, con el impulso natural de la nueva cantera en la que deberá por un tiempo hacer su trabajo, comienza a desbastar el adoquín en bruto de sí mismo y a toda prisa intenta cubicarlo.

Es lícito. Pero al mismo tiempo cobra conciencia del ámbito en el que habita y advierte que no todo lo que brilla es oro.

Ve las formas y presume el contenido. Como no acierta a comprender de qué se trata, porque es natural que todavía no "conozca", se vuelve un tanto temerario y considera que "...lo principal es construir el interior..." y hasta se autoautoriza a suponer que "...otros, pasan por los otros grados rápidamente y salen por la puerta del Templo en busca de la "Verdad..."

Claro está que esto resulta comprensible.

No sabe aún que los altos grados no se adquieren rápidamente.

Tal vez en alguna parte puede ocurrir así.

Pero en lo estrictamente masónico no ocurre de tal manera.

Pero aún si así ocurriese, los grados del filosofismo que constituyen la escalera en el R:.E:.A:. y A:. , no se circunscriben a la denominación genérica de cada uno, ni a las joyas que en consecuencia, se suelen lucir en las tenidas.

Se condensan si, en el contenido de cada uno de ellos, celosamente trascendentes en su significado.

Y si ocurriese, como ocurre, que algún H:. no esté a la altura de las circunstancias ---eso, además, ocurre en todos los grados y en todas las actividades del Hombre, en las que expone con toda crudeza se naturaleza de piedra bruta--- será por sus propias falencias y no por la esencia del grado que pudiese haber obtenido.

Lo cierto es que el "cuestionarismo" se acodera al "suposionismo", dos nuevas expresiones idiomáticas que seguramente serán incorporadas al Diccionario de la lengua Castellana --tan predispuesto en estos días a incorporar modismos localistas que dicen que enriquecen el idioma-- apenas trasciendan nuestras principistas polémicas cibernéticas.

Siendo la Tolerancia laacción de tolerar, disposición que admite en los demás una manera de ser, de obrar o de pensar distinta de la propia, especialmente. en cuestiones y prácticas religiosas, la francmasonería (de la que se dice que es una asociación secreta que declara aspirar a la fraternidad universal, basada en la tolerancia religiosa y en los principios del humanitarismo), precisamente, tiende a insertar para entender su significado, el concepto de Ciencia, que es el conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas e indica que ella promueve el saber, (sabiduría o erudición. habilidad, maestría. conjunto sistematizado de conocimientos que constituyen un ramo del saber humano las ciencias exactas, las matemáticas y la lógica).

Aunque también y esto deberemos aceptarlo, existe la ciencia infusa, la que se adquiere sin estudio; la comunicada a uno por el Espíritu Santo; ciencias ocultas, las que no se remiten a una experimentación positiva... según nos informan los que de esto algo saben.

Como que también, entre tantas curiosidades de la sapiencia, podemos referirnos al Latitudinarismo, que es la doctrina de una secta inglesa del s. XVII, que aspiraba a lograr la tolerancia religiosa, distinguiendo entre lo esencial y lo no esencial del dogma. Aunque como la Masonería no es para nada dogmática --aunque algunos inefables pensadores opinan lo contrario-- de manera que no ha hecho mucho caso de sus detentores.

Bueno, queridos amigos y hermanos y querido hermano Ivan: yo no he pronunciado insulto alguno a los hermanos o no hermanos que se dedican a estudiar lo que dijo Cronwel o la Blavaztky o cualquier comunicador místico, ni soy intolerante con ellos, ni propicio el advenimiento de una Inquisición, sino que me atrevo a mi "combate intelectual" contra cualquier tipo de superchería que haga más ignorantes de lo que son, a los Hombres, masones o no, que sean victimas de irracionalidades.

Lo que no significa que desconozca muchísimas obras inteligentes, meritorias, de profundidad intelectual, conceptual y fundamentalmente, espiritual, provenientes del ámbito de misticismo. Por ejemplo el Dogma y Ritual de la Alta Magia, de Eliphas Levy, cuyo contenido es muy pero muy ilustrativo... No exagero en mis convicciones. Porque mi agnosticismo no niega el espíritu, esa inmaterial pero cierta, sustancia sutil, considerada como principio de la vida.

Pero claro, esto también es una cuestión de creencia. Aunque no viene al caso.

Por todo eso... y algunas cosas más, le menciono fraternalmente al querido hermano Ivan que mi tolerancia no es dogmática, que es cierta, que la practico y que por mi, el que quiera sentir, pensar o creer en lo que quiera, está en su derecho.

Que no propicio una nueva Inquisición y que si, insisto en que la Masonería NO contiene en sus Ritos, liturgia y doctrina, lo que nos dice el querido H:. Iván, aunque haya muchos masones que lo practiquen, admitan o crean.


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