Blog masónico de Ricardo E. Polo

sábado, 20 de febrero de 2010

Zoroastro -una recopilación interesante-

Esta nota es una recopilación de material masónico del R:.H:. Gallatin Mackey, realizada por el V:.H:. Ricardo E. Polo

Resulta importante y hasta podemos afirmar que trascendente, incursionar mas allá de lo significativamente histórico y legendario de nuestra Orden. Todo ello a consecuencia de que los datos recopilados sobre personajes que trascienden los muros de la normalidad, nos permiten el hallazgo de pautas para comprender y aprehender el contexto en el que nos movemos los masones. Sin duda alguna el ser masónico no es tan solo el resultado de la aplicación taxativa de los Rituales, sino la profundización sobre el mensaje intrínseco que subyace en ellos. La creencia de que el ser masónico es un conjunto de virtudes personales adquiridas por el conocimiento simbólico, la práctica de la tolerancia, la fraternidad y la solidaridad o toda forma de conducta virtuosa, es al menos discutible. Porque para adquirir el ser masónico, es absolutamente necesario abrevar con mucha intensidad en todo aquellos que podamos obtener como información, para la formación integral de poder serlo.

Esta recopilación sobre Zoroastro es una más de todas las que necesariamente deberíamos conocer, a fin de perfeccionar el conocimiento y así fundamentar nuestro pensamiento masónico. R.E.P. La religión de Zoroastro tiene su origen en un cisma social, político y religioso entre los Bractian Iranians y los primitivos arios. Estos llevaron después una vida pastoral y nóma­da en su país nativo, practicando las mismas costumbre después de su emigración. Pero una parte de es­tas tribus a quienes Haug llama "los verdaderos Iranios," cansada de es­tas andanzas, abandonó la vida pas­toral de sus antecesores una vez que llegó a las montañas de Bactria y se dedicó a la agricultura.

Esta se­cesión política pronto trajo las gue­rras de carácter predatorio princi­palmente, las cuales tenían por cau­sa el saqueo por parte de las tribus nómadas de los arios en los estable­cimientos agrícolas de los iranios, cuyos ricos campos eran presa codi­ciable para los ladrones.

El alejamiento político se hizo na­turalmente religioso en muy poco tiempo. Fue entonces cuando Zoroastro apareció en escena, y al hacer la denuncia del culto a la natura­leza de la antigua fe que profesaban los arios, estableció su religión es­piritual, de la cual dice Bunsen "El antagonismo de la luz y las tinieblas, de la luz del sol y la tempestad, se transformó en antagonismo de lo bueno y lo malo, de los poderes que ejercían una influencia benéfica o malévola en el pensamiento."

La doctrina del puro zoroastrismo era monoteista. El supremo ser era llamado ahuramazda, y Haug dice que la concepción de Zoroastro era perfectamente idéntica a la noción que tenían los judíos de Jehová. Se le llama "el creador de la vida terrenal y espiritual, Señor del universo en cuyas manos se cuentan todas las criaturas." Es la sabiduría y la inteligencia; la luz misma y la fuente de donde és­ta emana; el remunerador de las virtudes y el vengador del mal. La doctrina dualística de Ormuzd y Ahrimanes que erróneamente ha sido atribuida a Zoroastro, era en realidad el resultado de una última corrupción de las enseñanzas de Zo-roastro. Pero el gran reformador debió resolver el delicado problema del origen del mal en el mundo suponiendo que existían en Ahuramazda dos espíritus, inherentes en su naturaleza: el uno positivo y el otro negativo. Todo lo que era bueno era real, existente; mientras que la ausencia de esa realidad era la existencia del mal. El mal era la ausencia de lo bueno, del mismo modo que la oscuridad es la ausen­cia de la paz o la luz.. Zoroastro enseñó la idea de una vida futura y la inmortalidad del alma. La doctrina de la resurrec­ción es uno de los dogmas princi­pales del Zendavesta.

Claramente inculcó también la creencia de que existen el cielo y el infierno. Al primero se le llama la casa de los himnos porque se suponía que los ángeles cantaban allí; al segundo la casa de la destrucción a la que eran implacablemente consignados los poetas y sacerdotes de la religión de los arios. En realidad el verdadero nombre de Zoroastro es Zaratrustra. Pero refirámonos a él diciendo que fue legislador y pro­feta de los antiguos bactrianos, de cuyas doctrinas la moderna reli­gión de los adherentes a este pro­feta en Persin, ha sido desarrollada. Con respecto a la edad en que floreció Zoroastro han existido las ma­yores discrepancias de opinión en­tre los antiguos sabios.

El que aparece como el más cercano de los autores griegos que menciona su nombre es Xanthus de Lidia, el cual dijo que vivió 600 años antes de la guerra de Troya, o sean 1800 años antes de Jesucristo. Aristóteles y Eudoxus dicen que vivió 6000 años antes que Platón; mientras que Berosus, historiador babilónico, lo presenta como Rey de Babilonia y fundador de una dinastía que reinó en Babilonia en­tre 2200 y 2000 antes de Jesucristo. Los persas son más modera­dos en sus cálculos y dicen que su profeta fue contemporáneo de Hystaspes, padre de Darius, por cuya razón lo hacen vivir en el año 550 antes de Jesucristo. Haug, sin em­bargo, en sus Ensayos sobre el Lenguaje Sagrado, etc., de los Persas, declara que esta suposición carece en lo absoluto de fundamento. Cree que nosotros podemos asignarle una fecha no más reciente que l000 años antes de la era cristiana. No está menos inclinada a suponer su era con anterioridad, haciéndo­lo contemporáneo de Moisés.

El hermano Alberto Pike, dedicado intensamente a la in­vestigación de este confuso asun­to de la era de Zoroastro, dice en un bien documentado artículo en la Francmasonería Nacional de Mackey rol. III, Libro 3:) "En el acto 1903 antes de Alejandro o 2334 antes de Cristo, un Rey Zaratrustano de Media conquistó Babilonia. Aun entonces la religión había degenerado en magia y se desconocía su edad. La poco afor­tunada teoría de Vitacpa, uno de los mejores aliados de Zaratusta, padre de Darius Hystaspes, ha sido abandonada desde hace mucho tiem­po.

En las listas caldeas de Berosus, según aparecen en la edición Armenia de Eusebio, el nombre de Zoroastro figura como el de un con­quistador nxeda de Babilonia; pero éste sólo puede haber recibido este título por ser partidario de Zaratrusta y profesar su religión. Este conquistador fue precedido por una serie de ochenta y cuatro Reyes modas y el verdadero Zaratrusta vivió en Bactria mucho an­tes de que la inmigración se dirigiera hacia Media. Aristóteles y Euzodus, según Plinio, colocan la era zaratrustana 6000 años antes de la muerte de Platón; Hermippus, 5600 antes de la guerra de Troya. Platón murió 348 años antes de Jesucristo; de manera que ambas fechas concuerdan colocando la era de Zaratrusta entre 6300 y 6350 antes de Jesucristo, por lo que yo dudo que ésta sea la que más se acerca a la verdad." Bunsen, sin embargo, (Dios en la Historia, Tomo I, a. B., Cap. III, verso I, pagina 276) habla de Zaratrusta Spitama y dice que vivió durante el reino de Visraspa hacia el año 300 antes de la Era Cris­tiana, en verdad no más tarde de 2500 antes de la misma. Este au­tor lo llama "uno de los más po­derosos talentos y uno de los más grandes hombres de su tiempo" y agrega: "considerado por sus con­temporáneos como blasfemo, ateo, e incendiario, merecedor de la muer­te; visto hasta por sus propios ad­herentes, después de algunos si­glos, como el fundador de la ma­gia, por otros como hechicero, e impostor, fue héroe espiritual y es­timado como el más avanzado sabio de la época primitiva (hacia 5000 años antes de su fecha) por Eudoxus, Platón y Aristóteles." El nombre de este gran reforma­dor figura siempre en el Zenda-vesta como Zaratrustra, al que comúnmente se le agrega Spitama; es­te, dice Haug, era el nombre de fa­milia y aquel el apellido, y tanto Haug como Bunsen lo designan Zaratrusta Spitama.

Los griegos co­rrompieron Zaratrusta en Zarastrades y Zoroastres y los romanos en Zoroastro, por cuyo nombre ha si­do siempre, conocido de los europeos. Ha­bía nacido en Bractia, antiguo país de Asia, situado entre el río Oxus por el norte y la cadena de monta­ñas caucásicas por el sur, siendo ve­cino inmediato por lo tanto del asien­to primitivo de la raza aria, una de cuyas emigraciones se dirigió a Bactria. La doctrina de los nombres sa­grados, tan familiares a los he-breos, era también enseñada por Zoroastro. En uno de los Yashts, o sea una parte del Zendavesta Ahuramazda le dice a Zaratrusta que la pronunciación de uno de sus nom­bres sagrados, de los cuales él enu­mera veinte, es la mejor protección contra el mal. De esos nombres uno es AHMI, "Yo soy quien soy" Recordaremos aquí al lector el nom­bre sagrado del Exodo: Ehyeh Asher Ehyeh, o sea, "Yo soy lo que soy."

La doctrina de Zoroastro no es­tuvo siempre reducida a Bactria si­no que pasó a otros países, en cuya transmisión no dejó de sufrir algu­nos cambios. De su patria original se esparció por Media y bajo el nombre de Magia o doctrina de los Magavas, es decir, los poderosos, fue incorporada a Babilonia con la filo­sofía de los caldeos de donde noso­tros encontramos sus huellas en el rabinismo y cabalismo de los hebreos. Se introdujo también en Persia donde ha sido modificada hasta convertirse en lo que es la moderna y existente secta de los adherentes de Zoroastro de los que tenemos hoy dos divisiones: los conservadores y los liberales; los primeros que culti­van toda la doctrina reformada de Zoroastro y los segundos que retie­nen mucho de dicha doctrina, aunque repudiando grandemente las ceremo­nias del ritual.

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